Mi política eres tú
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Política es hacer buenas acciones en beneficio de la sociedad
“Mi partido preferido eres tú, porque quiero que seas alguien que ayude a la demás personas, haciendo bien y correcto a lo que te vayas a dedicar”.

Es una mañana de esas en las que hay que moverse rápido porque el tiempo es corto y muchas las actividades. La señora está “en friega”, haciendo varias cosas al mismo tiempo, ya prendió la estufa, busca en el “refri” qué hacer para el desayuno, sin voltear ya escuchó que su hijo llegó a la cocina, sin más le suelta esta pregunta: —¿Qué quieres desayunar?
Su hijo, de 9 años, todavía dormido, saca de su mochila un cuaderno, lo ojea, busca un lápiz al mismo tiempo que le hace una pregunta a su mamá: —¿Tú sabes de política?
La mamá detuvo por un instante su continuo accionar, voltea hacia su hijo, tiene ya en su mano un sartén, ella no escuchó la pregunta de su hijo, y le vuelve a decir: —¿Qué quieres desayunar?.. apúrate mi hijito, se va hacer tarde.
Su hijo está sentado en la mesa, con el uniforme escolar, peinado… bueno, más o menos peinado, ojeando con enfado, leyendo superficialmente su libreta de tareas, sin abandonar su actitud displicente, le dice: —Mamá, te pregunté si sabes de política.

Oye, pero no escucha

Por un instante, la ocupada señora voltea hacia su hijo, tal pareciera que lo hubiera escuchado, pero no es así, porque inmediatamente dirige su mirada hacia ninguna parte… guarda silencio, coloca su dedo índice en su mentón dándose pequeños golpecitos, pronuncia unas palabras casi imperceptibles: —…hummm ayer comiste huevos con jamón ¿verdad?
Señalándolo con su dedo índice…
—¿Quieres que ahora te los haga con tortillitas? —Mamá, no me estás oyendo, te estoy preguntando si sabes de política.
La señora oyó pero no escucho, así que le regresa su pregunta: —Y yo te estoy preguntando ¿quieres que te haga unos huevos con tortillitas?
El niño le dice: —No quiero huevos, dame un vaso de leche con chocolate… pero me tienes que decir si sabes de política, me lo pidieron de tarea en la escuela.
—¿De política? ¡ah! Sí…, pero apúrate, se te va a hacer tarde. Le sirve el desayuno, se dirige a la alacena para prepararle un lonche.
El niño anota algo en su cuaderno y vuelve a preguntar: —Mamá ¿tienes un partido de tu preferencia?
La señora busca entre los estantes algo con mucha prisa — Mi hijito ¿Dónde dejaste la lonchera?
Su hijo deja de escribir, comienza a desayunar, vuelve a leer su cuaderno, escribe algo, y vuelve a preguntarle: —Mamá ¿Cuál es el partido político de tu preferencia?
La señora por fin encontró la lonchera, la muestra orgullosa como si fuera un trofeo, entusiasmada le pregunta —¿Te pongo una manzana y el sándwich de atún que tanto te gusta?
En ese momento le acaricia la cabeza y le dice con ternura —Qué guapo vas mi hijito.
Su hijo sonríe levemente, quien sigue leyendo con más ganas que desayunar, vuelve a preguntarle: —Mamá, no me has dicho cuál es el partido que tú prefieres.

Se ponen de acuerdo

La señora por fin se sienta, revisa el plato del desayuno —Termina de comer, mira estás dejando más de la mitad de la fruta.
—Mamá, ¡tengo que terminar esta tarea! Tú me tienes que ayudar porque son preguntas para ti. Poniendo sus manos sobre su cara le dice: —A ver, a ver… dime.
—Es una tarea de la escuela, me dijeron que te preguntara qué sabías de política, que si qué partido preferías, que si votaste la última vez.
—Esa no parece una tarea, más bien parece una encuesta. —Mamá, a mí me la dejaron y tengo que contestarla, son estas tres preguntas nada más.
—De “esa” política no me ocupo. Mi política eres tú, tus hermanitos, tu papá, toda la familia. El partido que prefiero es el que disfrutamos más, estar unidos y contentos. —Cómo le pongo eso que me dijiste en el cuaderno.
La señora sonríe, le señala con su dedo índice la cabeza: —Ponlo aquí, mi amor, en tu cabecita, en tu conciencia, mi tarea es hacer de ti un hombre que trabaje honradamente, que quieras a tus padres, hermanos, amigos, que formes una familia unida.
El niño se desespera: —No entiendo nada de lo que me dices, tengo ¡qué poner aquí! (señala con su dedo el cuaderno), que si sabes de política, no eso que me dijiste. Cierra con enojo el cuaderno.
La señora guarda calma, toma el cuaderno, abre la hoja donde su hijo estaba anotando y le dice: —Apunta, mi amor.
—¿Donde?
—Aquí donde dice que si se de política.

Y ¿qué es?

El niño anota lo siguiente: “Política es hacer buenas acciones en beneficio de la sociedad”, mi partido preferido eres tú, porque quiero que seas alguien que ayude a la demás personas, haciendo bien y correcto a lo que te vayas a dedicar".
—Y por último anota: “sí vote, lo sigo haciendo todos los días, porque no me voy a rendir nunca a que seas mejor cada día”.
El niño se enoja y le dice: —Aquí no cabe todo eso que me dijiste. Vuelve a cerrar el de por si arrugado cuaderno.
—Mi tarea es que todo eso que te dije quede en tu cabecita y en tu corazón, vamos a anotarlo en tu cuaderno… verás que saldrá todo bien.
El niño termina de escribir, cierra el cuaderno, le pregunta a su mamá —¿Dónde está el álbum del Mundial?
La señora sonríe, suspira unos segundos, se dice a sí misma “esta es mi tarea, no acaba… algún día…algún día, él la va continuar con sus hijos mejor que yo”… al rato se oye su voz
—¡Apúrate! que vas a llegar tarde… hay mi hijito cuándo vas a aprender…

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Dr. José Felipe Carrillo Martínez. Psicoterapeuta. Tel. (662) 216-5654. e-mail: drjcarrillo@hotmail.com
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