Trastorno por déficit de atención
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De acuerdo a las estadísticas publicadas a lo largo de las últimas décadas, el 5 por ciento de los niños presenta este problema
Son niños que, además de no lograr un buen rendimiento académico, son sumamente inquietos en clase.

En los últimos diez años, el trastorno por déficit de atención ha sido ampliamente difundido por diversos medios, de manera que los maestros y padres de familia cuentan ya con amplia información sobre este problema.
Muchos maestros hacen una aproximación diagnóstica en sus alumnos, y los canalizan para ser evaluados y tratados adecuadamente; muchas personas conocen sobre este problema porque tienen un hijo, sobrino o conocido que lo padece.
De acuerdo a las estadísticas publicadas a lo largo de las últimas décadas, el 5 por ciento de los niños presenta déficit de atención. La mayoría de los casos de este trastorno, presentan también hiperactividad (se diagnostica trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y, muy frecuentemente, muy pobre control de impulsos.
Estos síntomas son los que atraen la atención de los maestros, pues son niños que, además de no lograr un buen rendimiento académico, son sumamente inquietos en clase, no pueden observar la más elemental disciplina, provocan que otros niños se distraigan, no se pueden aplicar en sus trabajos; en sus casas, sus madres tienen que librar verdaderas batallas para que estos niños hagan sus tareas, lo que genera fricciones, regaños y tensión en el ambiente familiar; además, los niños son desobedientes, inquietos, no pueden integrarse a juegos de grupo ni tampoco pueden jugar solos, pues constantemente dejan lo que están haciendo, aún cuando no lo hayan concluido; es frecuente que los niños observen conductas de riesgo por su impulsividad.

“Siempre están en la luna”

Pero existe otra modalidad de este problema, que es el déficit de atención inatento, el cual es difícil de detectar en los niños.
Al contrario de los niños hiperactivos, son tranquilos, obedientes, tratan de hacer sus tareas, pero no pueden concentrarse, por lo que su rendimiento es muy bajo.
En el salón de clases, no dan problemas de disciplina, pero tampoco ponen atención, se distraen fácilmente, es frecuente que los maestros digan de estos niños que “parece que siempre está en la luna”. Cuando son enviados a valoración psicológica, se reporta su inteligencia normal, por lo que es difícil entender por qué no aprenden.
El problema de estos niños, igual que en los niños hiperactivos, es su incapacidad para sostener su atención, es decir, concentrarse en una sola cosa, y esta es la causa de que no aprendan, que no concluyan sus trabajos en clase y que no puedan hacer sus tareas.
Les resulta imposible mantener su atención en una actividad, aunque les guste, aunque quieran hacerla, no es que sean flojos, menos inteligentes o desobedientes: simplemente no pueden hacerlo porque tienen déficit de atención.

Caso clínico

Karina es una niña de ocho años de edad, pertenece a una familia funcional, bien integrada, formada por sus padres y un hermanito de cuatro años.
La niña tiene serios problemas en su rendimiento académico; siempre ha tenido un rendimiento bajo, progresivamente éste ha empeorado, llegando a ser en la actualidad un problema grave.
Los maestros reportan que si bien manifiesta interés en las actividades académicas, no trabaja al mismo ritmo que sus compañeros, deja incompletos sus trabajos o no los realiza; copia parcialmente las tareas, por lo que no las realiza en su casa de forma adecuada, siendo frecuente que le diga a su madre que no alcanzó a copiarlas, por lo que no cumple con esta actividad.
Por otra parte, su madre reporta que a la niña le lleva toda la tarde hacer una tarea sencilla, por fácil que sea, y aunque ella la asesore, la niña tarda hasta tres horas en terminar algo elemental: se distrae, conversa, pregunta sobre otras cosas, simplemente no se concentra en su trabajo; en cuando a su conducta en casa, su madre refiere que es muy buena niña, es obediente y no le da problemas.
En el área social, es una niña amigable; si bien no es muy popular, no es rechazado por sus compañeros, se integra a los juegos en grupo adecuadamente.
En fin, su único problema es su bajo desempeño académico; esto ha generado en Karina una baja autoestima, evita trabajar con sus compañeros, pues siente que ella no puede aportar ni aprender igual que ellos.
Es importante mencionar que la niña ha contado con apoyo docente extraescolar, y asiste a cursos de reforzamiento en sus vacaciones, sin que esto mejore su situación académica.

Tratamiento

El tratamiento del trastorno por déficit de atención en su modalidad inatento, es el mismo que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Hasta hoy se ha visto que los mejores resultados se obtienen con el manejo a base de medicamentos, cuya función, en estos niños, es la de mejorar su capacidad de atención, y es por ello que se normaliza su funcionamiento intelectual.
Existen muchas dudas y prejuicios sobre los medicamentos, pero lo que se ha demostrado hasta hoy es que ayudan a los niños a llevar una vida normal.
Una de las primeras preguntas que nos hacen los padres al iniciar el tratamiento es ¿cuánto tiempo?; esta es una pregunta que nunca se puede contestar con exactitud, pero sabemos que la mayoría de los niños con este problema mejoran durante la adolescencia, debido quizás a todos los cambios fisiológicos que se experimentan es esa etapa.
Sin embargo, un 30 por ciento de estos niños no presenta mejoría, por lo que se deberá continuar su tratamiento hasta que se observe remisión, y no es posible predecir cuándo sucederá.
Pero el hecho de que se sostenga su tratamiento mientras que presente el problema, ayuda al paciente no sólo a mejorar su rendimiento académico, sino que evita que desarrolle trastornos de conducta que lo llevarán eventualmente al consumo de drogas y a actividades delictivas, síntomas que vemos con mucha frecuencia asociados a los adolescentes que han padecido déficit de atención y no han llevado su tratamiento, o lo han abandonado prematuramente.
Creo importante insistir en la necesidad de darle la misma difusión al déficit de atención inatento, ya que hasta hoy ha resultado difícil de ser detectado en los primeros años.
Si uno de sus alumnos, o uno de sus hijos presenta un cuadro parecido al de Karina, piense usted en la posibilidad de que presente déficit de atención, no siempre va este problema acompañado de hiperactividad.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Arturo de la Vega Morales. Psiquiatra. Hospital San José. e-mail: arturodelavega_3@hotmail.com
NOTA IMPORTANTE
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