Hay que tener buen oído
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En los problemas más frecuentes del oído externo, están las infecciones, conocidas como otitis externas, muy frecuentes en las épocas de calor
Cuando hay afecciones del oído, debe acudir al médico para los padecimientos no se tornen crónicos.

Anatómicamente, el oído se divide en oído externo, conformado por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo; oído medio, que comprende la membrana timpánica a la cual se le articula la cadena de huesecillos dentro de un espacio que contiene aire; y el oído interno, conformado por una estructura membranosa en forma de espiral, que contiene una multitud de células nerviosas que se encargan de transformar el impulso mecánico del sonido, en un impulso eléctrico que es llevado hasta las áreas especificas del cerebro para dar lugar a la audición.
De esta forma, cualquier alteración en cualesquier de estos tres niveles, alterará el mecanismo de la audición.

Diferentes tipos de afecciones

Dentro de todo el conjunto de enfermedades que afectan el oído, podemos decir que van desde procesos relativamente sencillos, hasta aquellos que pueden poner en peligro la función del órgano de la audición e, inclusive, la vida del paciente.
En los problemas más frecuentes del oído externo, están las infecciones, conocidas como otitis externas, muy frecuentes en las épocas de calor, sobre todo en aquellas personas que practican natación, que son provocadas por bacterias y hongos, o por ambas a la vez. Los pacientes diabéticos o inmunodeprimidos presentan más peligro de complicaciones graves.
El oído medio también es asiento de infecciones; es el área que reviste una gran importancia, ya que desde la edad pediátrica, a partir del año de edad, e incluso meses, se les puede encontrar y, en ocasiones, son un reto.
Si el tratamiento no es el adecuado, se pueden desencadenar complicaciones que lleven a convertir un proceso agudo en uno crónico, con las secuelas auditivas correspondientes o, en su defecto, provocar complicaciones graves, como la diseminación de la infección hacia áreas vecinas, como la matoides, infección por contigüidad del oído interno conocida como laberintitos, puede complicarse con una parálisis facial e, inclusive, con extensión al sistema nervioso central, provocando una meningitis o un absceso cerebral.

Otro grupo de sorderas

El oído interno por su parte también es asiento de enfermedad primaria, que pueden dividirse en las de la naturaleza genética y conllevan alteraciones en la formación del oído interno, provocando sorderas desde el nacimiento, aquellas que aunque son de naturaleza genética se pueden manifestar con pérdidas de audición en etapas más tardías, como serían la otoesclerosis y la denominada sordera genética del adulto o neurosensorial progresiva familiar.
Otro grupo de las sorderas del adulto, las conforman las provocadas por la enfermedad de meniere, la sordera súbita, la sordera asociada a la exposición, al ruido, denominada trauma acústico, sin dejar de mencionar las sorderas asociadas a enfermedades generales, como diabetes, esclerosis múltiple, sífilis y la sordera asociada la edad, conocida como presbiacusia.
Por último, aunque menos frecuente, el oído puede ser asiento de procesos tumorales en todos sus niveles anatómicos, siendo el neurinoma del nervio auditivo el que en un momento dado reviste mayor importancia.

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DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Mario Héctor Aguayo Aguilar. Otorrinolaringología. Torre Medica CIMA 2do. piso, Módulo B, consultorio 210. Tel: (662) 259-9310 y 259-9309. e-mail: mhaguayo@hotmail.com
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