Temporada de huracanes
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Sonora se caracteriza por el calor y sequía, pero cuando se presentan fuertes lluvias, la población sufre las consecuencias de su poca prevención
En nuestro medio, cuando un fenómeno natural toma por sorpresa, ni la población ni las ciudades están preparadas para afrontarlo.

El verano en Sonora se caracteriza por las elevadas temperaturas que se registran, pero también por la ocurrencia de la mayor parte de las lluvias que se presentan en el año.
Aunque las lluvias en Sonora son por lo regular escasas y aisladas, durante el verano e inicio del otoño pueden presentarse de forma torrencial ocasionando inundaciones.
Tales inundaciones se originan por la combinación de lluvias extraordinarias y que impactan a zonas bajas con poco drenaje o ubicadas a lo largo de la red fluvial natural.
Las inundaciones son los desastres naturales que ocurren con mayor frecuencia a nivel mundial, observándose incluso en países con clima muy diferente al nuestro.

De ciclón a huracán

Un fenómeno perturbador que puede provocar inundaciones es el ciclón, el cual es un remolino gigantesco que se genera principalmente en la zona tropical de los océanos, cubriendo cientos de miles de kilómetros cuadrados. Cuando las condiciones oceánicas y atmosféricas propician que se genere un ciclón tropical, la evolución y desarrollo de éste puede llegar a convertirlo en huracán.
El término huracán tiene su origen en el nombre que los indios mayas y caribeños daban al dios de las tormentas.
La evolución de un ciclón tropical puede llegar a desarrollar cuatro etapas:
1.- Perturbación tropical: Zona de inestabilidad atmosférica asociada a la existencia de un área de baja presión, la cual propicia la generación incipiente de vientos convergentes cuya organización eventual provoca el desarrollo de una depresión tropical.
2.- Depresión tropical: Los vientos se incrementan en la superficie, producto de la existencia de una zona de baja presión. Dichos vientos alcanzan una velocidad sostenida menor o igual a 62 km/h.
3.- Tormenta tropical: El incremento continuo de los vientos provoca que éstos alcancen velocidades sostenidas entre los 63 y 118 km/h. Las nubes se distribuyen en forma de espiral. Cuando el ciclón alcanza esta intensidad se le asigna un nombre preestablecido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
4.- Huracán: Es un ciclón tropical en el cual los vientos máximos sostenidos alcanzan o superan los 119 km/h. El área nubosa cubre una extensión entre los 500 y 900 km de diámetro, produciendo lluvias intensas. El centro del huracán (llamado ojo) alcanza normalmente un diámetro que varía entre 24 y 40 km; sin embargo, puede llegar hasta cerca de 100 km.
En esta etapa el ciclón se clasifica por medio de la escala Saffir-Simpson.

Los ciclones tropicales se originan cuando las aguas superficiales del océano alcanzan una temperatura de 26°C o más, provocando que se acumule un gran volumen de humedad en la atmósfera causada por la evaporación, y grandes masas de aire calentado por las aguas se elevan dejando tras de sí una zona de baja presión hacia la que se precipita aire más frío, lo cual genera un patrón de vientos lo bastante intensos y duraderos que fuerzan a su vez el ascenso en espiral de una columna de aire húmedo y recalentado. De acuerdo con el Dr. Omar García Concepción, doctor en Ciencias Meteorológicas de la Universidad de Guadalajara, este fenómenoinvolucra una gran cantidad de energía, similar a la que liberarían 400,000 bombas atómicas como la usada en Nagasaki en 1945.
Los ciclones crecen y se desarrollan sobre los mares tropicales durante el verano y el otoño, aunque en el Pacífico Noroccidental (costas de China y Japón) se forman durante todo el año. México es el único país en América que puede ser afectado por huracanes originados tanto en la cuenca del Atlántico como la del Pacífico Nororiental.
Para sentir los efectos de un huracán, no se necesita que toque directamente la zona, basta con que pase a 150 ó 200 km de la costa para provocar fuertes aguaceros tierra adentro y posibles inundaciones, tal como ocurre muchasveces en Sonora.
Los huracanes más fuertes (categorías IV y V) que se han presentado en México en los últimos 25 años han sido el Gilbert (1988), el Kenna (2002), Emily y Wilma (2005) y el Dean (2007).
Sin embargo, la categoría del huracán no refleja necesariamente los daños materiales y humanos que ocasiona, tal como ocurrió con el huracán Pauline (1997) o el Stan (2005); este último, pese a estar clasificado apenas como categoría I, a su paso por Chiapas provocó el desbordamiento de 5 ríos que arrasaron 41 municipios, dejando 60 muertos y más de 100,000 damnificados.

Huracanes en Sonora

Sonora también tiene en su historia el registro de varios huracanes que han ocasionado grandes daños en su infraestructura y perjudicado a miles de sus habitantes. Aun recordamos la trilogía de huracanes como el Ismael (1995), el Fausto (1996) y el Nora (1997), los cuales tuvieron gran impacto en el estado por haberse presentado de manera consecutiva año tras año durante la segunda y tercera semana de septiembre, a pesar de que todos fueron clasificados como categoría I.
Ya en este siglo, los habitantes del sur del estado aún recuerdan los efectos del huracán Juliette (2001), el cual ya convertido en depresión tropical provocó lluvias extraordinarias que duraron una semana y que significaron grandes pérdidas para la población.
Estamos por entrar a la temporada de mayor riesgo por la posible eventual llegada de huracanes que afecten al territorio sonorense.
El año pasado, el huracán Norbert (categoría I) y la depresión tropical Lowell produjeron en conjunto pérdidas económicas estimadas en más de 500 millones de pesos para las regiones de Álamos y Huatabampo respectivamente.
La magnitud de los daños generados en Álamos, sin precedente en el último siglo, fue de 4 personas fallecidas, 408 viviendas afectadas en 37 poblados del municipio, además de 65 escuelas que dejaron sin clases a más de 4 mil alumnos por espacio de una semana.
Y qué podemos decir de la tormenta tropical Jimena, que apenas el mes pasado azotó la zona de Guaymas, San Carlos y Empalme, dejando a muchos de sus pobladores prácticamente en la calle.
A pesar de que el impacto de los ciclones tropicales puede causar muchos daños por efecto del viento, oleaje, lluvia y marea de tormenta, gracias a ellos, por la precipitación proporcionada, es factible que las presas se llenen y los acuíferos se recarguen, facilitando con ello la existencia de agua para la agricultura, la generación hidroeléctrica y el suministro de agua potable.
Por eso, lo más recomendable es tomar las medidas de prevención más adecuadas para poder hacer frente a estos fenómenos naturales, los cuales son tan inevitables como necesarios, enfocándonos a evitar que se generen mayores daños.

¿Qué hacer ante un ciclón tropical?

- En todo momento manténgase al tanto de los avisos que emite la Unidad de Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional a través de la radio y televisión
- Si su casa es frágil, localice un lugar cercano que pueda utilizar como albergue.
- Realice las reparaciones necesarias en techos, ventanas y paredes para evitar daños mayores.
- Cierre puertas y ventanas, protegiendo internamente los cristales con una cinta adhesiva colocada de esquina a esquina y de borde a borde del vidrio.
- Guarde fertilizantes o insecticidas en lugares a prueba de agua, ya que al contacto con ella la contaminan.
- Tenga a la mano botiquín, radio, linterna de baterías con repuestos, agua hervida en envases con tapa, alimentos enlatados, material auxiliar para flotar (chalecos salvavidas, por ejemplo) y los documentos importantes protegidos en bolsas de plástico.
- Asegure todos los objetos sueltos que pueda lanzar el viento. Retire antenas de televisión, rótulos u otras piezas colgantes.
- Tenga a la mano ropa abrigadora o impermeable.
- Selle con cemento la tapa de su pozo o aljibe para tener reserva de agua no contaminada.
- Manténgase alejado de puertas y ventanas, de preferencia en un cuarto pequeño y estructuralmente fuerte.
- Cúbrase con colchones si los objetos en el interior de la casa empiezan a ser arrastrados por el viento.
- Prepárese para subir al techo o a un segundo piso, si hay inundación.
- Procure un lugar para proteger a sus animales y equipo de trabajo.
- Acuerde con sus vecinos un señalamiento de alarma.
- Prevea el transporte en caso de evacuación.

Todo sobre: ciclon - huracán - prevención -

DATOS DEL COLABORADOR
MC Héctor Duarte Tagles, Maestrías en Ingeniería Ambiental y en Salud Ambiental y Ocupacional. Estudios Doctorales en Salud Pública y Epidemiología. Miembro del Colegio de Profesionales en Salud Pública del Estado de Sonora, A.C. Cel. (662) 200-7018, e-mail: m07150102@espm.insp.mx
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
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