Medicina integral
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Cura enfermedad y sufrimiento humano
Un paciente con cáncer requiere, además de sus tratamientos, gran apoyo emocional para sobrellevar su enfermedad.
La Medicina es una profesión orientada a atender a la humanidad doliente:
Aquí se encuadra la relación médico-paciente.
Aun con los avances de la Medicina preventiva, la mayoría de las personas que acuden a consulta médica, van ya cuando “les pasa algo”.
Cuando un paciente es referido a un oncólogo, probablemente tenga una enfermedad “seria” que puede cambiarle la vida.
El primer encuentro enfermo-médico inicia una relación especial entre dos personas que tienen la misma dignidad, pero que están en una situación muy diferente: Una necesita ayuda y la otra está en condiciones de ofrecerla.
Se trata de una relación ciertamente asimétrica, no por el valor de ambas partes -que es “idéntico”-, sino por las circunstancias de una y otra.
El médico debe estar consciente de lo mucho que puede aprender de cada enfermo y no debe asumir actitud soberbia o prepotente.
Estas circunstancias ponen al médico en una posición privilegiada, de la que debe hacer uso correcto, pues es capaz de generar un beneficio al usuario.
Hasta hace algunas décadas imperaba el “paternalismo” del médico, y la relación con el paciente estaba fundamentada en el principio de beneficencia, que llevaba al médico a actuar sin contar prácticamente con la opinión del enfermo.
Sin embargo, esta relación ha cambiado y ha adquirido más el principio de autonomía, que otorga mayor protagonismo a la decisión del paciente y su familia y hace más igualitaria su relación con el médico.

Profesionalidad

La competencia profesional del médico no está reñida con proporcionar al enfermo un trato humano adecuado; se puede ser a la vez “un buen médico” y un “médico bueno”.
La Sociedad Americana de Medicina Interna propuso en 1994 una interesante definición de “profesionalidad”: Ésta comprende los atributos y conductas que sirven para mantener el interés del paciente por encima de nuestro propio interés, mismos que describo a continuación:
- Compromiso con las normas más altas de excelencia en la práctica de la Medicina.
- Actitudes que generen o intenten buscar el bienestar de los pacientes.
- Una profesionalidad integral incluye responsabilidad, humanismo, altruismo, servicio, honor, integridad y respeto a los demás.
- Diálogo sin prisas entre dos personas y su familia. Debe darse una verdadera comunicación, un encuentro personal; en caso de pacientes pediátricos, la relación directa es con los padres.

Generar clima de confianza

El médico debe saber escuchar al que sufre e intentar hacerse cargo de lo que ocurre. Para ello es preciso no perder, sobre todo en la fase diagnóstica, la visión del enfermo como ser humano: No es un caso, ni una enfermedad, ni un número de cama, ni una historia clínica, sino una persona con un problema de salud, y el paciente debe sentirse tratado como un ser único, además con toda su dignidad.
El enfermo oncológico suele tener mucha incertidumbre y dudas, que le asaltan sobre el curso de su enfermedad, su estilo de vida a partir del diagnóstico, los efectos secundarios del tratamiento, y más que nada, sobre el futuro resultado o la probabilidad de salir adelante.
El oncólogo debe convencer a su paciente para que externe su sentir, sus dolencias, sus preocupaciones, para que pregunte lo que quiera sin miedo a equivocarse.
Debe buscar generar un clima de confianza, externar la información en forma comprensible, de manera que el paciente y su familia entiendan lo que se les explica.
Parte de la profesionalidad que debemos tener los médicos es dirigir la mirada al enfermo y hablarle de manera inteligible.
Podemos concluir que Medicina no sólo es curar las enfermedades, sino mucho más, es cuidar al ser humano que sufre. Es poner en práctica todos los conocimientos médicos y no médicos para poder curar, aliviar, consolar, confortar física y anímicamente al paciente y su familia.
De aquí se deduce que debemos procurar aplicar no sólo la ciencia médica, sino la ciencia de la vida, fuertemente enraizada con la ética, y saber desarrollarla en cada caso.

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DATOS DEL COLABORADOR
Dr. J. Benjamín Arroyo Acosta. Oncología- Hematología Pediátrica. Centro Médico del Río. Tel: (662) 213-9763, fax: (662) 213-9418, cel. (662) 276-0059 e-mail: drbenjamin_arroyo@yahoo.com.mx
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
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