Depresión femenina
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Este trastorno es más frecuente en la mujer por causas hormonales y condiciones de género
Un matrimonio armonioso protege a la mujer de estados depresivos.

Un 9% de las mujeres sufre depresión, casi tres veces más que los hombres.
Las mujeres, independientemente de su nivel socioeconómico y cultural, tienen tasas significativamente mayores de depresión que los hombres.
Las causas son una mezcla de factores fisiológicos y psicoemocionales.
Todas las mujeres experimentan cambios hormonales. El papel de las hormonas femeninas en la depresión aún no está claro, pero éstas intervienen en la disforia premenstrual, la depresión postparto, y el trastorno afectivo estacional (SAD por sus siglas en inglés).
Estas formas de depresión disminuyen o desaparecen tras la menopausia. Las evidencias sobre las causas hormonales de la depresión se basan primordialmente en
la observación de la depresión durante estadíos específicos del desarrollo femenino: Del 20 al 30% de las mujeres tiene síndrome disfórico premenstrual y el 10% de las mujeres después del parto padece depresión.
Esta enfermedad está presente en el 20% de las mujeres menopáusicas, aunque puede decirse que del 60-70% llega a presentar algún síntoma.
La relación de las hormonas femeninas (estrógenos) con la síntesis de la serotonina -neurotransmisor implicado en numerosos trastornos psiquiátricos, como la depresiónexplica la presencia de trastornos depresivos asociados a ciclos reproductivos en la mujer.
Esta relación entre los estrógenos y la serotonina, junto con los factores individuales y sociales de la mujer, explica la mayor prevalencia de la depresión en mujeres que en hombres.

Depresión y etapa reproductiva

En cada ciclo reproductivo donde hay un descenso de la producción de estrógenos, aumenta el riesgo de padecer trastornos depresivos:
- Las mujeres con síndrome disfórico premenstrual.
- Depresión severa antes de menstruar, y que suele aparecer a partir de los 20 años, requieren tratamiento, que es necesario mantener hasta la menopausia.
- El embarazo aumenta el riesgo de sufrir depresión porque durante el mismo aumentan las hormonas femeninas, que descienden bruscamente tras el parto.
- Las mujeres con pubertad precoz, que inician esta etapa antes de lo normal, alcanzando el punto medio a los 11 años o antes, tienen más probabilidades de sufrir depresión en la adolescencia, que las chicas que maduran más tarde.
- Las mujeres premenopáusicas -entre los 20 y los 45 años- son más susceptibles a la depresión.
- Depresión post-parto: Casi todas las madres primerizas experimentan un periodo corto de depresión ligera, seguido al parto; sólo se considera depresión posparto cuando dura más de 1 ó 2 semanas y es muy severa. Los estudios han arrojado que entre el 8 y el 20% de las mujeres tienen una depresión postparto diagnosticable en los tres primeros meses después del parto, e incluso llegan a tener pensamientos suicidas. Las mujeres con episodios depresivos previos, las primerizas cuyos bebés tienen problemas físicos y aquéllas a quienes les falta el apoyo social, parecen tener un riesgo mayor de depresión postparto.
- Aborto: La pérdida de un bebé conlleva un riesgo de depresión importante, sobre todo en el siguiente mes.
- Las mujeres de mayor edad sin ningún embarazo a término, y quienes tienen una historia previa de depresión, tienen mayor riesgo de presentarla.

Estados depresivos y menopausia

La etapa de la vida de la mujer más relacionada con estados depresivos es la menopausia. A las etapas previa y posterior a la menopausia, se les conoce como perimenopausia, siendo la premenopausia el periodo previo al cese de la producción de estrógenos.
La depresión a menudo se presenta alrededor de la menopausia cuando además de los cambios hormonales, también se involucran otros factores (presiones culturales a favor de las mujeres jóvenes, identificación del propio envejecimiento e insomnio).
Ciertos estudios demuestran que a las mujeres perimenopáusicas se les diagnostica depresión mayor, y que las mujeres que toman terapia sustitutiva con estrógenos en esta etapa tienen las mismas posibilidades de padecerla, aunque suele ser más leve.
Un estudio sugiere que las escalas de depresión en mujeres postmenopáusicas son similares a las de premenopáusicas.
Una teoría sobre el riesgo depresión en las mujeres se relaciona con las conductas de afiliación, es decir, todas aquellas actividades que tienen que ver con las relaciones personales.
Por otro lado, un péptido llamado oxitocina estimula ciertas funciones, como la liberación de leche durante la lactancia y las contracciones uterinas durante el parto.
Hay evidencias que sugieren que la oxitocina influye en las conductas de afiliación, como el cuidado maternal y la atracción sexual desde la adolescencia.
En la antigüedad, la liberación de oxitocina tras la pubertad era útil para que se dieran los embarazos y la lactancia precoz, pero las condiciones culturales han prolongado el tiempo entre la madurez sexual y la lactancia o el primer embarazo.
Este retraso obliga a la mujer a tener que soportar lo que se conoce como “sentimientos de separación no naturales”.
Hay investigaciones que sugieren que las mujeres jóvenes con más riesgo de depresión son aquéllas que tienen factores de riesgo que intensifican estos sentimientos de separación.
Tales factores de riesgo incluyen inseguridad respecto a los padres, timidez que limita las relaciones con otras personas, y el no tener recursos emocionales para soportar la separación.

Aumento del estrés

Una de las causas más importantes de que la depresión sea más frecuente en la población femenina, es el estrés que va en aumento de manera importante en las mujeres.
Entre los factores que repercuten más en las mujeres se encuentran las responsabilidades primordiales en el hogar y el trabajo, ser madre soltera, el cuidado de los niños y padres ancianos, además del trabajo que desempeñan fuera de casa.
El estrés y la depresión se incrementan cuando la mujer asume un triple papel en la sociedad: es ama de casa, cuida a sus hijos y trabaja.
Las mujeres dedican, por término medio, dos tercios de su tiempo a actividades no remuneradas, mientras que los hombres sólo un tercio. Se cree que una variedad de factores únicos en la mujer juega un papel importante en la depresión, aunque casi siempre un evento de estrés específico, desencadena el episodio depresivo.
La incidencia es mayor para las separadas o divorciadas (en mayor medida que en los hombres) y menor para las casadas.

Cómo influye el matrimonio

La calidad de un matrimonio puede incidir significativamente en la depresión.
Diversos estudios han demostrado que la falta de una relación de intimidad y confianza, en combinación con problemas maritales graves, están relacionados con la depresión de la mujer. De hecho, las tasas de incidencia de depresión más altas son en las mujeres con matrimonios infelices.
Otros factores emocionales que pueden desencadenar la depresión son los problemas de pareja causados por una disminución en el interés sexual.
También influyen la soledad cuando los hijos crecen y se van del hogar; cambios físicos y hormonales provocados por la extracción de la matriz o que la mujer padezca trastornos de salud serios como osteoporosis o enfermedades cardiovasculares.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Fernando Pérez Beltrán, Psiquiatra. Clínica Santa Mónica. Luis Donaldo Colosio 56. Tel. 213-2626. e-mail: fpb63@yahoo.com.mx
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