Del bronceado al cáncer de piel
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La exposición constante a los rayos solares provoca desde quemaduras, hasta el temible melanoma
Nadie imagina el daño que ocasiona en la piel un bronceado en la playa.

Muchos factores influyen en el proceso de envejecimiento de la piel, como el tabaquismo, la genética, la alimentación y el cuidado que damos a nuestra piel, etc.
Sin embargo, el factor externo más importante (y prevenible) es el daño solar. El fotodaño (daño de la piel por el sol) contribuye a la formación de manchas, lunares, arrugas y cáncer de piel, etc. Todos éstos, motivo común de consulta con el cirujano plástico.
Sabemos que el exceso de sol es dañino para la salud de la piel. Sin embargo, reservamos la cultura de protección solar la para los viajes a la playa y descuidamos el día a día que, en una ciudad como la nuestra, es más importante.

Daño acumulativo

Debemos entender que el fotodaño es acumulativo y que los años más vulnerables son las primeras dos décadas de vida. Por ello, no es recomendable esperar hasta ser adultos para empezar a cuidarnos.
Es agradable ir a la playa y regresar con un bronceado como recuerdo; pero ese cambio en la coloración natural de la piel es un grito desesperado del cuerpo diciendo que recibió demasiado sol.
Los rayos ultravioleta (UVa y UVb) que emite el sol, son los responsables de sus efectos nocivos, y son de los que nos debemos proteger siempre, no sólo en la playa.
Ciudades como Hermosillo reciben más que suficiente sol, por lo que la protección solar debe ser un hábito diario. Y no debemos dejarnos engañar por los días menos soleados: Las nubes pueden cubrir la luz visible del sol, pero no cubren completamente los rayos UV.
La capa de ozono absorbe parcialmente algunos rayos UV, pero a medida que ésta se va destruyendo, cada vez más rayos UVb nos alcanzan.
Según cifras de la ONU, si esta tendencia continúa, veremos un aumento del 26% en el cáncer de piel durante los siguientes años.
Las camas de bronceado también emiten rayos UV, y de ninguna manera son más seguras. El bronceado resultante es la prueba de que los rayos UV han hecho su daño.
Cada vez es más frecuente recibir pacientes que buscan tratamientos de rejuvenecimiento facial (toxina botulínica, rellenos, etc.), pero que también acuden a camas de bronceado.
El mejor tratamiento para las arrugas y otros cambios que produce el envejecimiento prematuro de la piel, como cualquier problema de salud, es la prevención.

El temible cáncer

La exposición a los rayos solares, y en particular a los UVa (radiación ultravioleta A), pueden causar alteraciones en el ADN celular.
Estas patologías presentan niveles de riesgo y gravedad diferentes: Desde la quemadura solar -debida a una exposición excesiva al sol- hasta el melanoma (cáncer de piel) menos común pero más temible, con riesgo elevado de metástasis, es decir, diseminación a otros órganos.

Propensión al melanoma

Las personas con mayor riesgo de presentar melanoma tienen las siguientes características:
- Fototipo claro: Piel, ojos y cabello claros.
- Personas que tienen pecas o numerosos lunares (más de 50) de forma, tamaño y color muy variados.
- Antecedente de cáncer de piel, ya sea personal o familiar.
- Quemaduras solares severas.
- Exposiciones repetidas a los rayos UVa (bronceado).

¿Qué debe alertarle?

La aparición de una nueva mancha o cambios de un lunar, de aspecto diferente y rápida evolución. Es necesario valorar la alteración de manchas o lunares:
- Si son simétricos o asimétricos.
- Con bordes regulares o irregulares.
- Color único o múltiple (varios tonos).
- Dimensión menor de 5 mm. o mayor de 5 mm.

Revise con regularidad su cuerpo para detectar cualquier lesión o mancha en su piel y no olvide usar a diario un bloqueador solar. El cáncer de la piel es curable si se atiende a tiempo.

Autovigilancia

Es imprescindible que usted revise periódicamente la piel de todo su cuerpo. Se trata de sencillos pasos que le permitirán detectar cualquier alteración en su piel y evaluar sus lunares. La aparición de una mancha de color irregular o cambios en un lunar puede ser indicador de cáncer de piel. En la práctica, esta autovigilancia no dura más de 10 minutos y debe realizarse dos o tres veces al año. Desvístase por completo y examine atentamente:

1.- Rostro, sin olvidar las orejas.
2.- El cuero cabelludo (ayúdese con un secador de pelo).
3.- La palma y el dorso de las manos, las uñas y los antebrazos.
4.- Los codos, brazos y axilas.
5.- El cuello, pecho (las mujeres deben revisar debajo de los senos) y el vientre.
6.- Frente al espejo y con la ayuda de un espejo de mano, observe nuca, hombros, espalda y orejas.
7.- Los glúteos y la parte posterior de las caderas.
8.- Siéntese y observe la parte anterior de los muslos, las piernas, los pies (empeine, planta y uñas), y con la ayuda de un espejo, la región genital.

Formas de protegerse

¿Qué podemos hacer? Éstas son algunas recomendaciones para protegernos en la “Ciudad del Sol”:
- Utilizar un filtro solar diariamente, con protección para ambos -UVa y UVb-. Uno con FPS-30 (factor de protección solar) es suficiente para el uso diario; uno con FPS mayor cuesta considerablemente más y no brinda mucha más protección. Un buen filtro solar lo encuentra en cualquier farmacia de prestigio.
- En la playa o en eventos al aire libre debemos reaplicarlo cada 2-3 hrs. Hay algunos que son “waterproof” (resistentes al agua), pero ninguno es resistente a la toalla. Debemos reaplicarlo si nos frotamos la cara o el cuerpo al secarnos.
- Los protectores solares caducan, ya que al igual que cualquier medicamento, contienen sustancias químicas que pierden su efectividad con el tiempo; Revise la fecha de caducidad antes de aplicarlo.
- Evite, si es posible, exponerse durante las horas del día con mayor sol, entre 10 de la mañana y 4 de la tarde.
- Los más jóvenes son los más susceptibles. Forjemos un hábito en ellos de aplicarse filtro solar antes de salir de casa.
- Sombreros, lentes oscuros, gorras, sombrillas y ropa protectora son también muy recomendables.
- Las personas de piel más blanca tienen menos protección natural y sufren más fotodaño que las personas de piel más oscura. Especialmente pelirrojos, albinos y las personas con muchos lunares y pecas deben acudir regularmente con un dermatólogo, pues tienen mayor riesgo de desarrollar lesiones pre-malignas y malignas de la piel.
- Vigile regularmente sus lunares y consulte al dermatólogo ante cualquier mancha sospechosa.

Todo sobre: piel - sol - fotodaño -

DATOS DEL COLABORADOR
Dra. Hilda Luz Flores Tapia. Dermatología Integral y Pediátrica. Torre Médica Cima. Primer Piso Modulo “C”, Consultorio 119. Tel. 147-8050 y 51, cel. (662) 256-8402, hilda_flores@yahoo.com Dr. Guillermo Hernández González. Cirugía Plástica y Reconstructiva. Consulta privada y en Isssteson. Tel. 259-9325. Torre Médica CIMA Paseo Río San Miguel No.49, 4to. piso, módulo C. e-mail: drhernandez@kontorno.com
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
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