‘El cordón’ de la dependencia
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No arrastre vivencias perjudiciales; exprese sus sentimientos y sea libre y feliz
A muchas personas les es difícil desprenderse de las emociones que les heredó su entorno familiar.

Sizi es la hija única de una pareja en permanente conflicto. Una relación donde los afectos están continuamente cuestionados.
Cualquier hecho, por insignificante que sea, como por ejemplo cuando hay que decidir si se compra “x” o “z” cosa, es motivo suficiente para que se inicie una lucha por el poder.
En ese momento surgen las explicaciones, “un mar de análisis”, como diría Sizi, donde se habla de todo menos de lo que se trata en una pareja, del amor. Todo lo que sucede en la vida debe pasar por las necesarias explicaciones.
Sizi creció envuelta en ese mundo donde el amor es un nombre, donde todos los actos son condicionados, donde la tensión es la permanente compañera de la “espontaneidad”.

La indiferencia

Las horas del encuentro cotidiano entre sus padres eran lo más indeseable; ella sabía que inevitablemente aparecería la tormenta, en medio de esa lucha, ambos cónyuges intentaban protegerla del otro y no podía escoger, quedaba atrapada en un callejón sin salida; es así como ella conoce el temor y la ansiedad.
Con el tiempo aprendió a defenderse, a ser indiferente a esas luchas, a no sentir, pero este elemental mecanismo de defensa tenía un costo: Desarrollarse emocional y sentimentalmente distante de sí misma.
Sentir era para Sizi algo confuso, en algunas ocasiones hasta atemorizante, era equivalente a tener ansiedad. Todo lo que le sucedía debía ser explicado, no sentido. Sus sensaciones y sentimientos no le pertenecían. Su desempeño escolar fue excelente, pero la relación con sus amigas era pobre, el temor a ser rechazada era mayor al deseo de acercarse. Su socialización estaba marcada por la formalidad, se acercaba a los adultos con su ternura infantil y éstos se sorprendían cuando recibían el trato de una niña madura, bien comportada que cuidaba las formas de cordialidad y atención.
A pesar de ser amigable, vivía sola en casa de sus padres. Sizi conoce en la universidad a un compañero que le atrae, él la busca y lo acepta; de la amistad pasan al noviazgo.
Entonces comienzan los problemas intestinales, la ansiedad, depresión, trastornos del sueño e interrupción de sus estudios. Es el padre quien busca la ayuda profesional.
Sizi comienza las sesiones, plantea sus problemas con la gastritis, ansiedad, con sus estudios; sin embargo, habla superficialmente de la relación con sus padres, finalmente habla de su noviazgo y es entonces que todo -familia, universidad, ansiedad, trastornos intestinales- empieza a tener una conexión.
Ella no sabía por qué y para qué lo hacía, pero ponía a prueba a cada momento su sentir y fue con su novio con quien hizo explosión esa gran dificultad que tenía:
- ¿Quiere usted decir que lo hacía para saber si él me quería?, pregunta Sizi.
- ¿No será que la prueba era más bien para ti… saber si lo querías?
- Es que yo no sé si lo que siento es amor, era él quien debía decirme que me amaba.
- ¿Y lo que tú sientes?
- Lo que yo siento es miedo, eso es lo que siento.
La seguridad de la relación debía ser otorgada por el novio, Sizi quería algo imposible de lograr, conocer el amor verdadero excluyéndose ella. Lo que pedía inconscientemente era alguien que la protegiera.
La atención medico-psicológica se extendió a los padres y al novio, lo que permitió a todos, especialmente a Sizi, identificar sus vínculos de dependencia, fue así como progresivamente entendió que definir límites individuales no significa desapego.

Todo sobre: dependencia - temor - ansiedad -

DATOS DEL COLABORADOR
Dr. José Felipe Carrillo Martínez. Psicoterapeuta. Tel. (662) 216-5654, e-mail: drjcarrillo@hotmail.com
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