¡No se canse, ni se rinda!
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Cómo enfrentar los problemas con entereza
Siempre habrá una luz al final del camino, lo importante es no derrumbarse ante los problemas.

Nacemos y crecemos entre problemas, obstáculos que debemos enfrentar y resolver; algunas veces perdemos fuerzas y caemos rendidos ante situaciones que parecen complicadas pero que tienen solución.
No importa cuánto dinero tenga, si terminó la escuela o no, si es hombre o mujer, su raza, color o religión, también tendrá dificultades. Los problemas son comunes a todos.
Están presentes donde quiera que haya vida humana, forman parte de nuestro hábitat, pero ante el tamaño o circunstancia del problema que se nos presente, debemos aprender a manejarlos, para lo cual hago las siguientes recomendaciones:
1.- Analice la situación de manera amplia y general, piense qué pudiera ser lo peor que le sucedería por esa situación. Dos o más problemas no se resuelven al mismo tiempo, comience por el que le genera más angustia, estrés o desesperación.
2.- Ya que pensó lo peor que pudiera sucederle, evite paralizarse o frustrarse; comience a generar soluciones y escriba todo lo que se puede hacer para solucionar el problema. Conforme usted escriba, se ampliará su horizonte y generará más alternativas para remediar la situación.
3.- Dedique toda su energía a solucionar el problema, no invierta su tiempo en preocuparse, eso puede conseguir que usted pierda la concentración y el problema se haga como una “bola de nieve” que crece conforme se deja correr.
Algunas veces es más fácil preocuparse que enfrentar situaciones, porque encararlas requiere inteligencia, fortaleza y madurez. Caemos en una preocupación constante, la cual nos debilita y enferma.
William James, padre de la Psicología aplicada, nos dice que debemos aceptar que las cosas hayan sucedido así, porque la aceptación es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier calamidad.

Seguir en la lucha

Cuando ha sucedido lo peor, cuesta mucho ver “la luz”, la visión se reduce y el propio mundo “se derrumba”, se pierden las fuerzas y el ánimo por salir adelante.
Pero éste es el momento más importante para buscar y acercarse a las personas que han demostrado estar con nosotros en las buenas y en las malas, aquéllas que sin esperar nada a cambio, siempre han estado dispuestas a ayudar. Cuando lo inevitable ha sucedido, recuperar las fuerzas y el ánimo es de suma importancia para conservar la buena salud.
Un gran ejemplo de lucha y perseverancia nos lo da Abraham Lincoln, quien nacido en la pobreza no desistió hasta la alcanzar la presidencia de Estados Unidos en 1860, pero antes tuvo que resistir la pérdida de ocho elecciones, el fracaso en los negocios, la muerte de su madre, la bancarrota, la muerte de su novia y una fuerte crisis nerviosa, que lo postró en cama durante seis meses.
Walt Disney fue despedido de un periódico “por falta de ideas”, y enfrentó difícil situación económica muchas veces antes de crear Disneylandia.
El gran físico Albert Einstein habló hasta los cuatro años de edad y aprendió a leer hasta los siete, fue descrito por su maestro como un “mentalmente lento, insociable”, que desperdiciaba su tiempo en sueños absurdos.
Vivir es luchar, es levantarse cada vez que caemos, no podemos encerrarnos en un armario para que no pase nada; debemos solucionar cuanto problema se nos presente en el camino.
La muerte de un ser querido, el fracaso matrimonial, crisis financiera, enfermedad crónica, pérdida de empleo, soledad, preocupación, resentimiento acumulado son hechos que a diario afectan la calidad de vida de las personas.
Si usted experimenta alguna situación similar, evite derrumbarse y valore todo lo positivo que tiene a su alrededor (hijos, padres, hermanos, amigos). Cualquiera que sea su problema, recuerde que siempre habrá una solución, proceda a mejorar lo peor y no se canse, ni se rinda. Si la vida le da razones para llorar, demuéstrale que tiene mil y un razones para sonreír.

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DATOS DEL COLABORADOR
Lic. Francisco Duarte. Psicología Clínica. Consultorio: Rafael Ángel Corella 227, e/Morelos y Gómez Farías (frente a urgencias del Issste). Tel. (662) 285-4125 Cel. (662) 123-6715. e-mail: eliasduartesosa@hotmail.com
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A VECES TIENE UNO GANAS DE DARSE POR VENCIDO, ME RINDO, YA NO PUEDO MAS... SOBRE TODO CUANDO SE ES MADRE SOLTERA Y CON UN HIJO DE ADOLESCENCIA. PERO EL AMOR A LOS HIJOS ES TAN PERO TAN GRANDE QUE QUIEN SABE DE DONDE SACA UNO FUERZAS PARA TRABAJAR Y CUIDAR
Fecha comentario: 2011-07-20 23:29:58
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