¿Oye bien su niño?
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Mediante el tamizaje auditivo es posible detectar a tiempo los problemas de la escucha y tratarlos antes de que afecten el lenguaje y aprendizaje
Si un niño tiene dificultad para comunicarse o socializar, es probable que tenga problemas en su sentido del oído.

Ahora que hablamos de prevención, es importante resaltar que en la actualidad no existe un método que nos permita prevenir los problemas de audición en el 100% de los casos.
Pero sí hay la posibilidad de detectar este problema en los bebés en cuanto nacen, y así prevenir las complicaciones relativas al aprendizaje, convivencia social, estado emocional y aprovechamiento académico que acarrea la falta de desarrollo de lenguaje y acompañan siempre a las alteraciones auditivas.
Según las estadísticas, 2-3 bebés de cada mil que nacen vivos tienen problemas, ya sea de sordera total o pérdida muy severa de la audición, y otros más presentan trastornos de la audición durante la infancia.
La mayoría de estos niños necesitarán procesos especiales para aprender el habla y el lenguaje, por lo que es sumamente importante detectar estos problemas lo antes posible para minimizar las secuelas que puede dejar este déficit.
Hoy en día es posible y debe realizarse el estudio llamado tamizaje auditivo durante el primer mes de vida. Si no se realizó en este lapso, se tiene hasta los tres meses para poder realizar el estudio, y de encontrarse alguna anormalidad, iniciar un plan de manejo adecuado para cada niño.

Condiciones de riesgo

Desafortunadamente, son pocos los hospitales en México (en Estados Unidos es obligatorio en todos), que realizan este tipo de estudios en los recién nacidos de manera rutinaria.
En algunos casos sólo se realizan a bebés con alto riesgo de desarrollar problemas de audición, es decir, aquéllos que presentan las siguientes características:
- Bebe prematuro.
- Bajo peso al nacer.
- Problemas de respiración al nacer.
- Ictericia (coloración amarillenta en la piel) de moderada a severa.
- Antecedentes familiares de niños con problemas de audición.
- Malformaciones craneofaciales.
- Tratamiento en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
- Infección severa neonatal.
Cabe destacar que aun cuando hasta el 50% de los niños con problemas de sordera fueron niños sanos al nacimiento, nunca debe menospreciarse la revisión audiológica en todo recién nacido.

Audición normal, por etapas

Éstas son algunas características que deben estar presentes en los niños con audición normal, de acuerdo con su etapa de desarrollo:

- De 0-3 meses: Reacciona ante ruidos fuertes, se tranquiliza con la voz materna, voltea la cabeza hacia donde escucha a la madre, se despierta con ruidos o voces fuertes, sonríe cuando se le habla.
- De 3-6 meses: Voltea la mirada hacia un sonido nuevo, responde ante el “no” o algún cambio en la voz, disfruta de juguetes que producen ruido, comienza a balbucear y se asusta con ruidos fuertes.
- De 6-10 meses: Responde al ser llamado por su nombre, al sonido del teléfono o a otras voces incluso en tono bajo; comienza a reconocer algunas palabras sencillas, “platica” a solas, responde a órdenes sencillas como “ven aquí”.
- De 10-15 meses: Juega con su propia voz, señala o mira objetos comunes cuando se le pide, dice palabras sencillas sueltas; disfruta de juegos que impliquen canciones.
- De 15-18 meses: Sigue indicaciones simples como “dame la pelota”, ya usa palabras para comunicarse, incluso puede hacer enunciados de 2-3 palabras, sabe de 10 a 20 palabras o más.
- De 18-24 meses: Responde preguntas simples de “sí” o “no”; entiende frases sencillas como “en la mesa”, disfruta que le lean, señala objetos cuando se le pide.
- De 24-36 meses: Entiende frases de negación como “ahora no” y “no más”, elige objetos por su tamaño, sigue instrucciones de mayor complejidad como “trae tus zapatos”, entiende varios verbos de acción (correr, brincar, etc.).

Estudios indicados

Existen dos tipos de estudios utilizados para realizar las evaluaciones auditivas en los recién nacidos:
Emisiones otoacústicas: Es el estudio más común, puede realizarse en todo niño. Durante el estudio se coloca un audífono de esponja en el conducto auditivo y se estimula al oído por medio de un sonido midiéndose el eco que se produce. Este eco se encuentra en todo aquel que escucha normalmente; si no se encontró el eco, puede deberse a pérdida auditiva.
Potenciales evocados auditivos: Es un estudio que mide cómo responde el camino de la audición ante el sonido, desde el oído hasta el cerebro. Durante éste se colocan audífonos y electrodos en la cabeza.
En ocasiones es necesario sedar al niño durante el estudio para mantenerlo tranquilo; se envía el sonido a través de audífonos y se mide la actividad eléctrica en el cerebro del niño. Igualmente, si no hay una respuesta adecuada, suele deberse a una pérdida auditiva.

Detección temprana

La importancia de la detección temprana de los problemas auditivos se debe a que son los primeros tres años de vida cuando el niño está expuesto a la etapa de aprendizaje de lenguaje más importante.
Diferentes investigaciones concluyen que la intervención temprana en niños con pérdida auditiva provee mejores habilidades de lenguaje que en aquéllos que no la recibieron.
Así, entre más pronto se detecte el problema auditivo, más pronto el niño puede recibir los beneficios de las diferentes estrategias que lo ayudarán para aprender a comunicarse.

Rehabilitación

Existen algunos casos donde el niño comienza tardíamente con problemas de audición, incluso en pacientes cuyo estudio neonatal fue normal.
En estos casos los padres, familiares y/o personal que cuide al niño, debe saber detectar este problema lo antes posible.
Si a un niño se le diagnostica pérdida auditiva, existe gran variedad de aparatos que pueden ser útiles para su rehabilitación: Auxiliares auditivos externos, implante coclear, sistemas personales para escuchar.
En conjunto con el médico, debe determinarse cuál es el mejor para cada niño en particular. De igual manera hay diferentes opciones de métodos de comunicación para ayudar al niño a expresarse por sí mismo e interactuar con los demás.
La opción que se elija dependerá de cómo se desea que el niño aprenda a comunicarse (oral-facial, signos, oral-signos, etc.).
Por último, y a manera de conclusión, es necesario e ideal realizar la prueba del tamizaje auditivo dentro del primer mes de vida de todo bebé.
Si este estudio muestra alguna anormalidad deberá repetirse al tercer mes de vida o antes de los 6 meses de nacido.
Aquellos niños en quienes se confirmó la alteración auditiva a los 6 meses de edad, deben comenzar algún tipo de terapia de rehabilitación, ya sea mediante un auxiliar auditivo o un implante coclear y algún método de comunicación.
En niños en quienes inicialmente el tamizaje no detectó ninguna alteración, también debe vigilarse el buen desarrollo de sus habilidades auditivas y del lenguaje durante los primeros años de vida.
Ante cualquier duda o inquietud acuda con un médico especialista, el pediatra puede guiarlo adecuadamente hacia una consulta con el otorrinolaringólogo (especialista en oído, nariz y garganta), quien a su vez indicará el manejo que sea más conveniente para su hijo.

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DATOS DEL COLABORADOR
Dr. José Manuel Peñaloza González. Otorrinolaringología Pediátrica. Clínica San Benito. Tels: 210-3254 y 210-3263. e-mail: manuelpenaloza@gmail.com
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