Cómo enfrentar el duelo
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Es natural reaccionar ante la pérdida de objetos o personas pero debemos estar prevenidos para no caer en complicaciones y atender a quienes lo padecen
La primera reacción a una pérdida es la negación de la pérdida misma.

Imagine un terremoto mental, toda la mente se sacude, las ideas, los pensamientos, la filosofía de vida de la persona; así se pudiera comparar las reacciones denominadas adaptativas.
El duelo es una reacción ante una pérdida, que puede ser humana, como la muerte de un ser querido; situacional, como el despido laboral o el divorcio; o la de objetos (algún objeto de valor, dinero, etc.)
Desde el punto de vista psicoanalítico, objetal no se refiere necesariamente a un objeto, puede ser una situación o una relación, un espacio virtual entre dos personas.
Cuando una persona deja de estar en relación con aquello que perdió, se produce la reacción que consta de varios síntomas a los que se les ha definido como duelo.
Aunque el duelo también se ha conceptualizado como la serie de rituales o actos que realizan las personas posterior a la pérdida de un familiar o persona conocida, desde el punto de vista de las clasificaciones psiquiátricas más recientes, se le ha encasillado como una respuesta de tipo adaptativa ante la pérdida, muy similar a la depresión pero no igual, por lo que su evolución natural y tratamiento difiere del trastorno depresivo mayor, mejor conocido como depresión.
Las reacciones depresivas se caracterizan por ser breves, suelen durar desde algunas horas a días, semanas o pueden prolongarse por meses.
La duración es uno de los criterios para diferenciarlos, ya que no es tan frecuente que una reacción de duelo dure años, y una depresión puede cronificarse y durar toda la vida de la persona hasta que se le dé tratamiento, a diferencia de la reacción del duelo, la cual remite sola la mayoría de las veces.

Etapas del duelo

El fenómeno del duelo se caracteriza por estados de ánimos que responden a las etapas del duelo en que se encuentre la persona. Se ha investigado e identificado algunas de las principales etapas del duelo que son:
1.- La negación, consiste en negar el hecho, no se acepta lo sucedido, esto ocurre casi siempre posterior al enterarse de la mala noticia y durante el estado de “shock”, que es cuando la información aún no puede ser procesada por la parte emocional del cerebro.
Algunas personas pueden permanecer en este estado durante meses, en el caso del duelo complicado es cuando se requiere ya una intervención.
2.- La etapa de la ira se caracteriza por la expresión de sentimientos de coraje, es donde surgen las dudas y la gente se pregunta “¿por qué?” Se responde con dolor, lágrimas, culpa.
Al tratar la familia de ayudar a la persona que se encuentra en esta etapa diciéndole frases de “anhelo” con la intención de ayudarlo como “la vida tiene que seguir”, “todos nos vamos a morir”, “sé como te sientes”, puede provocar reacciones de ira por parte de la persona dolida, como consecuencia se deterioran las relaciones y la persona puede padecer aislamiento social.
3.- En la etapa de pacto o negociación, surge el acuerdo, el intentar negociar a veces algo subjetivo para poder superar la vivencia traumática, en esta etapa es común que la gente “negocie” con Dios o consigo misma, que se haga promesas para poder sobrellevar el sentimiento de culpa.
4.- La depresión es la etapa donde la persona se enfrenta a la situación y se debilita, es común verlo triste, llorando, en esta etapa la mejor ayuda es permanecer en silencio al lado de la persona, acariciando la mano o escuchando lo que tenga que decir, evitar decir que entendemos su dolor pues esto no ayudará en el proceso, es necesario que se pase por esta etapa de dolor para llegar a la siguiente.
5.- La aceptación, llega cuando se ha confrontado el dolor y se le ha dado un significado diferente, se ha resignado, ve la misma experiencia bajo otros puntos de vista más sanos, pueden surgir acciones altruistas y el proceso termina quedando la persona con una visión diferente de lo sucedido. No hay que confundir ni pensar que lo sucedido se ha olvidado, es simplemente que el recuerdo se tiene registrado bajo una perspectiva más sana para el individuo, pero el dolor puede seguir y surgir de vez en cuando al estar en contacto con situaciones que lo recuerden, lo cual será parte normal del diario vivir, pero esto no afectará ya en las actividades que realice la persona. Es cuando hablamos de un duelo resuelto.

Duelo complicado

En algunas ocasiones hay reacciones que aunque siguen estando dentro de los proceso normales del duelo, es conveniente que sean evaluadas por un profesional dela salud mental, y tal es el caso de las alucinaciones, el ver o escuchar al ser querido, que aunque puede ser parte “normal” del duelo, debe descartarse que no sean síntomas de un duelo complicado.
El duelo complicado es aquél donde la persona se estanca en alguna de estas fases o presenta síntomas tan intensos y prolongados que no le permiten seguir llevando su vida cotidiana.
El tratamiento indicado para el duelo complicado es la psicoterapia en cualquiera de sus modalidades y de ser necesario farmacoterapia, dependiendo de las complicaciones y síntomas.
Es muy común que un duelo se pueda complicar con una depresión y en este caso requerir de psicofármacos como antidepresivos.
La familia, la cultura y el medio donde viva el individuo influirán en la manera como se desarrolla el duelo, por lo que es importante que la familia de la persona en duelo sepa cómo manejar e identificar las reacciones para que sean ayuda y no obstáculos en la resolución del duelo.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Eduardo Monteverde Maldonado. Médico Psiquiatra. Certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría Jefe del Servicio de Psiquiatría del HGE. Clínica del Noroeste. Consultorio No. 205 Tel. 212-1371. Cel. (662) 184-3333. drmonteverde@hotmail.com, www.drmonteverde.net
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