Un embarazo que se complica
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La mujer puede ya tener trastornos neurológicos que se acentúan con su estado; en otros casos los problemas aparecen durante la gestación
La migraña es un problema que en muchos casos disminuye durante el embarazo.

El embarazo es una bella etapa de la vida, llena de felicidad, esperanza e ilusiones.
No obstante, durante el mismo pueden ocurrir un sinnúmero de enfermedades y complicaciones que se deben identificar y tratar enérgicamente.
En esta ocasión hablaremos de las complicaciones más frecuentes, así como de los trastornos neurológicos más comunes que ocurren durante el embarazo y el puerperio.

Preeclampsia y eclampsia

Ambos trastornos son más comunes en mujeres jóvenes y que están en el curso de su primer embarazo (primigrávidas).
La preeclampsia es un trastorno multisistémico (afecta varios órganos y sistemas) que se caracteriza por la presencia de la tríada compuesta por hipertensión arterial, proteinuria y edema (aumento de volumen en las piernas, párpados o en todo el cuerpo, por acumulación de líquido).
La preeclampsia está asociada con anormalidades de la función hepática y de la coagulación, así como hipoalbuminemia (bajo nivel de la proteína albúmina en la sangre).
Cuando la preeclampsia no ha sido detectada y tratada, puede sobrevenir la complicación conocida como eclampsia.
En la eclampsia, además de lo ya comentado, se agregan crisis convulsivas, sangrado a nivel cerebral y la muerte.
En los países en vías de desarrollo, la incidencia varía ampliamente de 1 en 100 a 1 en 1700; cada año se presentan unas 50 mil muertes por eclampsia en todo el mundo.
Los signos y síntomas neurológicos que se presentan en la eclampsia son: confusión, crisis convulsivas, defectos del campo visual, visión borrosa, ceguera y dolor de cabeza.
Los estudios de neuroimagen (tomografía axial computarizada, resonancia magnética de cráneo), electroencefalograma y la angiografía cerebral, junto con el cuadro clínico, pueden ayudar a establecer el diagnóstico.
El tratamiento de la eclampsia es controversial, pero el más aceptado es la interrupción del embarazo, el uso de agentes antihipertensivos y el control de las crisis convulsivas con el medicamento más aceptado en estos casos, que es el sulfato de magnesio.

Infartos cerebrales

Los infartos cerebrales pueden ser tanto de origen arterial como venoso. Los de origen arterial son más comunes en el segundo o tercer trimestre del embarazo, mientras que los causados por trombosis venosas ocurren más comúnmente durante el período posterior al embarazo (puerperio).
Las causas de estos eventos vasculares son el estado de hipercoagulabilidad que existe en el embarazo, incremento de la viscosidad y estasis sanguínea, que promueven la formación de trombos en la circulación cerebral.
Algunas alteraciones hematológicas pueden jugar un papel en la causa de estos infartos, entre ellos tenemos el síndrome antifosfolípidos, púrpura trombocitopénica y algunas deficiencias de factores de la coagulación como la antitrombina III, las proteínas C y S y el factor V de Leiden.
Los problemas cardíacos también pueden estar relacionados con la formación de trombos que viajan a la circulación cerebral. El tratamiento de los infartos cerebrales depende de las características y la etiología de los mismos.
En general, los agentes anticoagulantes como la heparina y la heparina de bajo peso molecular suelen ser útiles en los casos de trombosis venosa cerebral durante el embarazo o el puerperio.
Los antiagregantes plaquetarios como la aspirina son una opción terapeútica en pacientes con enfermedad vascular cerebral, sin embargo, en pacientes embarazadas hay que tomar en cuenta el riesgo de sangrados en el recién nacido, o bien posibles efectos teratogénicos.

Hemorragias cerebrales

El riesgo de hemorragia cerebral aumenta en el embarazo; ocurre en 1-5 embarazos por cada 10 mil, con una mortalidad del 30 al 40%. Los factores que predisponen a hemorragia cerebral en el embarazo son la hipertensión arterial, las altas concentraciones de estrógenos que causan dilatación arterial, incremento del gasto cardíaco, volumen sanguíneo y presión venosa.
En las pacientes embarazadas, pueden manifestarse varios tipos de lesiones vasculares, como son los aneurismas intracraneales y las malformaciones arterio-venosas, que al romperse por algún esfuerzo causan un tipo de hemorragia cerebral llamada subaracnoidea (sangre acumulada por debajo de una membrana que cubre el cerebro llamada aracnoides).
El diagnóstico de la hemorragia cerebral debe hacerse con el apoyo de los estudios de neuroimagen y el tratamiento debe individualizarse según las condiciones de cada paciente.

Tumores cerebrales

Algunos tumores cerebrales como el meningioma (tumor que surge de las meninges, capas que cubren al encéfalo) se manifiestan en el embarazo por la estimulación del crecimiento tumoral que causan las hormonas sexuales femeninas.
El coriocarcinoma es el único tumor sistémico asociado específicamente al embarazo.
Las metástasis (extensión del tumor de su sitio primario a otro órgano del cuerpo) cerebrales son comunes en el coriocarcinoma.

Migraña

Afortunadamente, del 60-80% de las cefaleas migrañosas se mitigan en el embarazo. Si una paciente nunca había sufrido migraña y comienza a tener este tipo de dolor de cabeza en el embarazo, se deberá hacer diagnóstico diferencial con dolor de cabeza causado por un tumor cerebral, una malformación arterio-venosa occipital o una hemorragia subaracnoidea.
El tratamiento de los episodios de migraña durante el embarazo debe hacerse con los medicamentos que tengan los menores efectos colaterales, como el acetaminofén.

Embarazadas con esclerosis múltiple

El número de brotes o recaídas en embarazadas disminuye, especialmente en el tercer trimestre del embarazo, pero se incrementa en los primeros tres meses del posparto.
Se recomienda que las mujeres que estén siendo tratadas con Interferón beta 1-a ó 1-b, o bien con acetato de glatiramer, deben suspenderlo en el embarazo, ya que estos fármacos no han sido probados formalmente durante la gestación.
En conclusión, las pacientes que presenten una enfermedad neurológica subyacente, deben ser tratadas y vigiladas en forma conjunta por el obstetra y el neurólogo y en los casos de pacientes que no tengan antecedentes de dichas enfermedades pero que estén presentando síntomas o signos neurológicos, deben acudir a una valoración neurológica formal.
Recordemos que durante el embarazo no estamos tratando sólo con la paciente, sino con el binomio madre-hijo y la salud de ambos es nuestra responsabilidad, así como es responsabilidad de la futura madre hacerse revisar cuando tenga algún síntoma sospechoso.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Luis Javier Flores Río de la Loza es Neurólogo Certificado y Neurofisiólogo clínico. Hospital San José de Hermosillo. 2do. piso, Módulo L. Tel. 109-0526. Cel. (662) 124-4574. e-mail: luisjav27@hotmail.com
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
graciaz por haber puezto ezto para zaber del tumor
Fecha comentario: 2012-10-08 12:29:45
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