Obesidad en niños
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Hoy en día se busca atender este problema precozmente con dieta y ejercicio y evitar así las complicaciones a corto y largo plazo
La ingesta de alimentos “chatarra” es un condicionante para desarrollar obesidad infantil.
La obesidad y sus complicaciones constituyen un importante problema de salud pública en las naciones occidentales.
Las estrategias están dirigidas hacia su prevención en edades muy precoces, detectar a las familias en riesgo y evaluar clínicamente, en diferentes etapas de desarrollo, para fundamentar su diagnóstico de una manera adecuada.
El diagnóstico de sobrepeso y obesidad en los niños se fundamenta principalmente en la historia clínica específica para orientar la etiología de la obesidad y cuantificar la gravedad de la misma, esto último, apoyado en la historia clínica que cada pediatra elabora a cada niño.
Deberá incluir antecedentes hereditarios, peso, talla al nacer, si tomó leche materna y las características de la ablactación; también aspectos de la actividad física del niño, y su consumo de alimentos “chatarra”.
Esto nos orientará para conocer si el origen del sobrepeso es exógeno o no, de ahí la importancia de la historia dietética. La exploración física nos orientará hacia un origen fenotípico o si la obesidad es periférica o central.
El aumento progresivo de la obesidad se asocia con complicaciones a corto y largo plazo, entre las que destacan las alteraciones del metabolismo de los lípidos, hipertensión arterial, diabetes tipo II, síndrome metabólico, esteatosis hepática, litiasis biliar, trastornos ortopédicos e incremento de trastornos respiratorios y psicológicos, cada uno de éstos deberá ser tratado por un especialista, en coordinación con el pediatra.

Tratamiento

En cuanto al tratamiento de la obesidad, el objetivo fundamental es conseguir el peso ideal para la talla, manteniendo el aporte nutricional necesario para no interferir en el crecimiento.
El manejo se basa en tres pilares fundamentales: Motivación, dieta y ejercicio físico.
La experiencia muestra que lo más importante es conseguir la adhesión del niño, de su familia y de su entorno social a los principios del tratamiento de la obesidad y del sobrepeso.
Es importante mencionar que los aspectos preventivos, basados en el conocimiento de toda la sociedad del valor nutritivo de los alimentos y la motivación para ejercer una vida apegada al ejercicio físico, es fundamental, de la misma manera como una vacuna previene una enfermedad.
Las estrategias adecuadas para mantener el peso corporal, pueden establecerse en dos niveles: Corrección de errores e intervención dietética activa.

Errores alimenticios

Habitualmente, un error encontrado consiste en una elevada ingesta de grasas, a expensas de una disminución de los carbohidratos.
El segundo error se encuentra en la distribución de la energía. Un alto porcentaje de los escolares omite el desayuno y lo sustituye por alimentos inadecuados.
Las recomendación número uno es desayunar todos los días; segundo, que el aporte calórico de esta comida sea cercano al 25% de la energía total diaria, y tercero, que los lácteos, frutas y cereales sean componentes obligados del desayuno.

La distribución diaria de energía debe- rá ser del 25% en el desayuno, 35% en la comida, 15% en la merienda y el resto en la cena, lo que nos daría una ingesta de 4 alimentos al día.
En general, las intervenciones nutricionales están dirigidas a mantener una dieta hipocalórica moderada.

Ejercicio, fármacos y cirugía

Debemos impulsar la actividad física para que se practique desde la niñez como un modelo apegado directamente a una vida saludable, donde las autoridades de salud y educación deben acordar programas de ejercicio innovadores y atractivos para los niños, jóvenes y adultos.
La utilización de fármacos anorexigénicos o lipolíticos en Pediatría es aún limitada, y al igual que en los adultos, siempre debe combinarse con cambios en el estilo de vida.
A pesar de las resistencias que todavía existen sobre el tratamiento quirúrgico de la obesidad en la edad pediátrica, cada vez hay más equipos que lo incluyen en el abordaje de las grandes obesidades asociadas con complicaciones; tanto la selección de los pacientes como el seguimiento posterior debe ser revisado por un equipo multidisciplinario de expertos que incluya pediatras, cirujanos, dietistas y psicólogos.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Jaime Castillo Ramos. Cirujano Pediatra. Presidente de la Federación Médica de Sonora. Hospital San José de Hermosillo. Tel 109-0531, cel. (662)124-0808, e-mail: gastocast@msn.com
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