Agresividad juvenil
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Los padres pueden evitar que sus hijos sean violentos si desde niños los educan con amor, paciencia y respeto
Si un adolescente es rebelde, requiere que sus padres le ayuden a superar los cambios por los que atraviesa.

La agresividad es un rasgo de la conducta que según diversos autores es inherente al ser humano; es un impulso para lograr la supervivencia. Pero esta conducta puede volverse una forma de agresión intensa.
Hoy en día son comunes los casos donde los hijos golpean a sus padres, pleitos entre compañeros, crímenes pasionales o suicidios.
Cuando hay hostilidad materna o paterna, ausencia de comunicación de los padres hacia los hijos y bajo control de la conducta agresiva de los jóvenes por parte de los padres, podemos esperar que se presente la conducta violenta en los adolescentes.

¿Qué hacer para evitarlo?

Algo que nos ayuda a prevenir la agresividad en niños y jóvenes es mejorar la forma de criarlos desde pequeños. Y para ello debemos estar atentos a su desarrollo desde la niñez hasta la adolescencia.
Como sabemos, la etapa de los 10 a los 19 años de edad marca la transición entre “lo que queremos, con lo que debemos”, es decir, la adquisición pautada de destrezas y habilidades para cambiar, aceptar responsabilidades y adquirir compromisos.
Pero esta transformación, donde se adquiere un cuerpo diferente, ideas propias, necesidad de espacio, desafortunadamente -en un porcentaje alto de familias- se da sin el apoyo, la guía y la orientación de los padres.
Por la razón que usted guste -mucho trabajo, necesidad de espacio de los padres, por no comprender el proceso de crecimiento de los hijos- optan en muchas ocasiones por transferir esta responsabilidad a los abuelos, vecinos, a los amigos de los hijos, a los papás de éstos, o simplemente, a la calle.
Es una etapa difícil tanto para el adolescente como para sus padres. Si consideramos que en la adolescencia ocurren los cambios biológicos de todo tipo, empezando con los hormonales, que impactan todas las dimensiones del ser: Transformaciones físicas, sentimentales, emocionales e intelectuales, que convierten la vida en una verdadera revolución.
En esta fase los jóvenes empiezan a pensar, sentir y actuar diferente, lo que muchos padres no entienden y continúan la misma relación padre-niño, que genera una actitud de rechazo y rebeldía en el adolescente, lo cual -aunque usted no lo creaes importante para que fortalezca su propia identidad.

No escatime en amor

En cualquier momento de su desarrollo, los hijos deben ser guiados por sus padres con amor y paciencia:

- Ámelos sin restricciones, reconozca sus logros, dígales lo valiosos que son para usted, aunque a veces no satisfagan sus criterios como padre.
- Mantenga siempre una buena comunicación con sus hijos, con respeto, sin excusas de cansancio, sin molestias ni enojos; esté abierto a todo lo que les pueda provocar sufrimiento o dolor.
- Hágalos sentir que usted confía en ellos; déles responsabilidades de acuerdo con su edad, déjelos que aporten ideas y respételas.
- Ponga límites que los orienten y den seguridad. Los hijos deben reconocer la autoridad que recae en los padres, pero ésta debe ser clara, no jugar con “dile a tu papá” o “lo que diga tu mamá” porque terminarán ignorándolos por la desesperación que esto les causa.
- No hable mal de su cónyuge con sus hijos, no los haga confidentes de sus problemas maritales.
- No debe inmiscuir a sus hijos, y mucho menos culparlos, de los problemas matrimoniales de sus padres.

Con expresiones como “por ellos no me divorcio”, los hará responsables de algo que anda mal y su hijo no soportará la presión, ya que además de pasar por una etapa difícil, cargará con los problemas de sus padres, y eso es injusto.
Tenemos la solución, tomemos la responsabilidad de educar sanos a nuestros hijos y que dejen su agresividad sólo para sobrevivir, no para convivir.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Marco Antonio López Escalante. Biología de la Reproducción Humana, Maestro en Medicina Social, terapeuta familiar. Maestro de Fisiología y Morfogénesis. Aguascalientes 61 Poniente. Col. San Benito. Tel. 214-6528, cel: (662) 200-9992.
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
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