Prevención toda la vida
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Es necesario tomar medidas para evitar enfermedades desde el nacimiento, hasta la edad avanzada
Desde el bebé hasta el adulto mayor tendrán siempre la necesidad de ser revisados por un médico para detectar posibles trastornos de salud.

La prevención es una parte importante de la Medicina, encargada de evitar las enfermedades, basada en un conjunto de acciones y consejos médicos.
Es muy difícil separar la Medicina preventiva de la Medicina curativa, porque cualquier acto médico –desde una consulta hasta una cirugía- puede prevenir una situación clínica (cualquier enfermedad) de peor pronóstico.
Cabe destacar que todos los médicos, en un momento dado, hacemos Medicina preventiva con nuestros pacientes: Desde la etapa prenatal, cuando el médico que atenderá al niño que está por nacer solicita a los padres que acudan con el pediatra en el último trimestre del embarazo, para saber si la gestación va sin problemas.
Se toma en cuenta si es el primer embarazo; csemanas tiene; cómo está creciendo el bebé; la cantidad de líquido amniótico que existe; dónde está situada la placenta; si existe alguna anormalidad detectada durante el ultrasonido; cuál es la frecuencia cardiaca fetal, etc. Esto es Medicina preventiva.

Las primeras revisiones

Al nacer el bebé lo primero que se previene es no se enfríe; el médico debe cerciorarse que el pequeño llore y respire casi inmediatamente después de nacer y que esté “completo”.
También se revisa el muñón umbilical para ver que tenga dos arterias y una vena, de no ser así debe descartarse que haya malformaciones.
Si es varón y nació a término deben revisarse sus testículos para ver si están en el escroto.
Se indica además que se le aplique una inyección de vitamina K, para evitar posibles sangrados espontáneos por falta de ésta.
Si nace por vía vaginal le indicamos gotas de antibiótico en los ojos para evitar infecciones, indicamos que sea alimentado con seno materno lo más pronto posible -y única y exclusivamente seno materno- por 6 meses, antes de darlo de alta le indicamos que le tomen el tamiz neonatal, para descartar algún tipo de enfermedad metabólica, que pueda presentarse a los pocos días o semanas después del nacimiento.

En niños prematuros

Si el recién nacido fue un prematuro y necesitó oxígeno para sobrevivir, lo vigilamos para diagnosticar en forma temprana la retinopatía del prematuro; además, en estos niños existe la posibilidad de un soplo en el corazón.
En la actualidad, a todos los recién nacidos se les hacen pruebas de audición para descartar la posibilidad de sordera; en cada revisión mensual debemos buscar la presencia del reflejo rojo de las pupilas para descartar la posibilidad de un retinoblastoma.
Por otro lado, y principalmente en las niñas, revisamos y en ocasiones solicitamos una radiografía de pelvis o un sonograma de caderas para descartar la posibilidad de una displasia acetabular congénita (luxación congénita de cadera).

Vacunación

Algo fundamental es que al recién nacido se le apliquen las vacunas al nacer: BCG (contra tuberculosis) y hepatitis B; se pide a los papás que continúen con la vacunación, a los 2, 4, 6, 12, 18 y 24 meses y después a los 4 años.
Pero aún hay más, se le cita cada mes hasta los 6 meses, después cada 2 meses hasta los 12 meses, seguido de cada 3 meses hasta los 2 años de edad; después, cada 6 meses hasta los 5 años y por último por lo menos una vez al año; esto es lo mínimo indispensable para llevar un control más o menos adecuado de cada uno de sus niños.

Vigilar el desarrollo

También hacemos Medicina Preventiva al observar y comprobar en el niño -a medida que pasan los días, las semanas, meses y lo años- los avances tan importantes en el crecimiento físico, el desarrollo motor, cognitivo y psicosocial. De su crecimiento físico, vigilamos el ritmo en que crece su cabeza, cuánto aumenta de talla y termina su dentición primaria o dientes “de leche”. Le mencionare algunos datos importantes del crecimiento físico (perímetro cefálico, peso, talla y dentición) de los niños:
Su perímetro cefálico al nacer en promedio es de 35 cm e incrementa 1.5 cm por mes los primeros 6 meses; después 0.5 a 1 cm. por mes el segundo semestre de su edad.
- El perímetro cefálico debe ser medido en todos los lactantes, desde que nacen y por lo menos hasta los 18 a 24 meses de edad, ya que esto nos indica un buen índice en el crecimiento del cerebro, con ello sabemos si está pequeño (microcefalia) o si esta más grande de los normal (macrocefalia), porque cualquiera de los dos es una señal de alarma.
- El peso al nacer va de 3.500 a 3.800 kg y el incremento de peso debe ser de 750-900 g de peso por mes los primeros 4 meses, serán 500 g por mes del quinto al octavo mes de edad; de los 9 meses hasta el año de edad serán 250 g. por mes y hasta los 2 años será un incremento aproximado de 200- 250 g por mes.
- Con respecto a la talla, al nacer es de 50 cm. (+-2 cm) y su incremento debe ser de 3 cm por mes los primeros 4 meses; 2 cm los siguientes 4 meses; de los 9 a los 12 meses de edad es 1 cm. por mes y de los 13 hasta los 24 meses de edad, es de 1 cm por mes.
Es de suma importancia revisar a partir de cuándo brota la dentición primaria o los dientes “de leche”, ésta se inicia entre los 6-8 meses de edad y termina entre los 2 y 3 años, con 20 dientes en total.
- Desarrollo psicomotor: En cada revisión del niño, los médicos debemos preguntar si ya levanta la cabeza, si platica, si sigue los objetos, si fija mejor su vista, si voltea hacia donde escucha voz o ruido, o se sobresalta con facilidad con algún grito o ruido fuerte, si intenta rodar o si mantiene los puños cerrados, etc. Recuerde que el desarrollo motor de los humanos es de pies a cabeza, y que existe motricidad gruesa y fina, en esta última, por ejemplo, el niño intenta tomar objetos pequeños con los dedos pulgar e índice y hace el movimiento de “pinza”.
Los papás deben saber por qué los pediatras recomendamos no utilizar las andaderas: Éstas no fueron diseñadas para enseñar a los niños a caminar. Recuerde que todo lleva un proceso y que todo repercutirá en su vida futura. Dejémoslos que rueden en el piso, que intenten voltearse, que se sienten, que “gateen” -proceso muy importante en el desarrollo de los humanos-, que se paren y que caminen.
- El lenguaje es uno de los parámetros más importantes para valorar la capacidad intelectual del niño y el conocimiento que tiene de quienes le rodean y del medio ambiente donde está muy receptivo y aprende de todo lo que ve, oye, toca, huele, saborea e intuye.

Un ejercicio necesario

En el caso de los pequeños varones, indicamos a los padres que al año de edad comiencen a hacerle “ejercicios” en el prepucio (el “cuerito” que cubre para su protección la cabeza del pene). El pediatra intenta retraer el prepucio en el recién nacido, pero nunca con fuerza desmedida, sino suave y gentilmente.
Esto lo debe hacer cada vez que los padres lleven al bebé a revisión y les indicará cada cuánto tiempo y cómo retraerlo, si es que aún no se recorrido. Los papás nunca deben hacer este ejercicio al niño antes del año de edad, lo recomendable es a los 15, 18, 21 y 24 meses de edad.
Retraer el prepucio es importante para evitar infecciones y acumulación de esmegma entre la cabeza del pene y el prepucio y que a la larga el niño sepa cómo asearse, y sobre todo, evitar a toda costa tener que enviarlo con el cirujano pediatra para que le haga la circuncisión entre los 3 y 4 años de edad.

Protección contra alergias

También se indica que los alimentos sólidos no deben iniciarse antes de los seis meses de edad, ya que con ello se protege al niño de la aparición de alergias a muy temprana edad
Ahora yo pregunto ¿cuántos papás siguen todas estas recomendaciones con sus hijos?
Padres de familia y público en general, los bebés, niños, adolescentes, adultos jóvenes, adultos y adultos mayores no sólo deben consultarnos cuando estén enfermos, podemos realizar muchas más acciones preventivas si nos visitan con regularidad; ayúdennos a conocerlos y esto también les ayudará también a ustedes.
Porque “prevenir es colocarlos, y colocarlos antes de…"

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DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Ricardo Franco Hernández, médico pediatra perinatólogo. Coordinador de Educación Médica Continua. Colegio de Pediatras del Estado de Sonora. Clínica del Noroeste. Consultorio 203. Tel. (662) 212-1154, cel. (662) 256 4243, e-mail: ricardo_franco@hotmail.com
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
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