Embarazo y epilepsia
Imprimir Contactar al doctor
Nombre:
E-Mail:
Tu pregunta:
Cuanto es 7 + 2:
 
La mujer epiléptica debe conocer los riesgos de tener un hijo, para atenderse bien y lograr que su gestación llegue a feliz término
Antes de embarazarse la mujer epiléptica debe saber cómo manejará su tratamiento.

El embarazo no es una contraindicación en pacientes con epilepsia. Para comprender la repercusión del tratamiento de la mujer embarazada con epilepsia, debe considerarse por ejemplo, que en Estados Unidos existen en la actualidad 400 mil mujeres embarazadas con epilepsia.
Aunque hay recomendaciones establecidas para el cuidado prenatal y gestacional de estas
pacientes, no siempre se procede en este sentido.
Dadas las limitaciones en el conocimiento actual sobre el tratamiento óptimo de la
mujer embarazada con epilepsia, se producen omisiones graves en el cuidado de estas pacientes. Afortunadamente, la mayoría de las mujeres con epilepsia pueden concebir y tener un hijo sano.
En general, los riesgos que se presenten en el embarazo de la paciente epiléptica, podemos
resumirlos de la siguiente manera:
- Efecto del embarazo sobre la epilepsia: Aumento en la frecuencia de las crisis; disminución
de los fármacos antiepilépticos.
- Complicaciones durante el embarazo: Hemorragia vaginal, anemia, toxemia, ruptura prematura de membranas, desprendimiento de placenta y abortos, entre otras.
- Complicaciones en el bebé: Malformaciones como microcefalia (cráneo pequeño); anomalías menores que no requieren corrección quirúrgica y anomalías mayores que requieren corrección quirúrgica.
Puede además presentarse mortalidad intrauterina, neonatal o perinatal; hemorragia neonatal, epilepsia, bajo peso al nacer, prematurez, dificultades en la alimentación, asfixia perinatal, retraso del desarrollo.

Aumentan crisis

Durante el embarazo, la tercera parte de las pacientes con epilepsia tendrán un significativo
aumento de la frecuencia de las crisis.
Esta situación puede aparecer en cualquier periodo de la gestación y no tiene relación
con el tipo de crisis, duración de la epilepsia o número de crisis en embarazos previos.
Por otro lado, la incidencia del estado epiléptico durante este periodo es comparable
con la que se presenta con el resto de la población epiléptica.
Estos hechos constituyen los riesgos fundamentales para la madre y el feto, tanto en
relación con la mortalidad como con las complicaciones asociadas.
Esto justifica el riesgo de utilizar fármacos antiepilépticos para evitar tales complicaciones,
con el objetivo de mantener las funciones del niño y lograr un control precoz de la crisis.

Fármacos antiepilépticos

Varias hipótesis se han expuesto para explicar el aumento del número de crisis durante
la gestación, el cual se ha relacionado con el aumento de estrógenos, la retención de líquidos
y sodio, entre otros.
Sin embargo, no hay que olvidar un factor sumamente importante, que es el incumplimiento
terapéutico de la madre por el miedo a posibles malformaciones congénitas que
pueden producir en el niño los medicamentos antiepilépticos.
Por eso es muy importante aclarar todas las dudas, usar el medicamento más adecuado,
mantener los niveles de los antiepilépticos bajo un riguroso control -habitualmente mensual-
para mantener a la gestante cerca de los niveles que previamente la mantenían libre de crisis.
Después del parto debe valorarse el descenso de la dosificación del fármaco, de acuerdo
con los niveles determinados, a fin de evitar riesgos de intoxicación.

Efectos en el feto

Es importante comunicar a las embarazadas con epilepsia que la mortalidad perinatal puede
aumentar hasta 3 veces, según las últimas investigaciones.
Aunque el feto puede tolerar moderadamente las convulsiones maternas, la repetición
de éstas y los traumatismos asociados a las caídas pueden provocar sufrimiento fetal
y parto prematuro.
Por otro lado, la presencia de convulsiones tónico-clónicas durante el parto puede causar
asfixia fetal transitoria.
Sin embargo, hoy en día la prescripción de un fármaco antiepiléptico, junto con un tratamiento
correcto y precoz de las crisis, han contribuido a disminuir la mortalidad fetal
observada en décadas pasadas.
Los recién nacidos sometidos a fármacos antiepilépticos tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones hemorrágicas, con una mortalidad del 30%.
Esta complicación se debe a una deficiencia de vitamina K, por lo que se recomienda tratamiento profiláctico en la madre en las últimas semanas de gestación con esta vitamina.

Malformaciones congénitas


Son el resultado indeseable de todos los embarazos.
Constituyen el efecto adverso más estudiado en las gestantes con epilepsia.
La incidencia es de alrededor del 7% (contra un 2% de la población general).
No debemos olvidar que las crisis en el primer trimestre aumentan el riesgo de malformaciones en un 12%, frente al 4% de probabilidades de generarlas cuando las crisis se presentan en el resto de la gestación, efecto que sólo se relaciona con las convulsiones generalizadas y no con las crisis focales.
A pesar de un número de factores de origen genéticoambiental, el uso de fármacos antiepilépticos parece ser el responsable de las malformaciones.
En la actualidad no existe acuerdo sobre cuál de los antiepilépticos antiguos: epamin, carbamazepina, ácido valproico (depakene-atemperator) o fenorbarbital es el que más malformaciones congénitas produce.
Todos y cada uno de los antiepilépticos clásicos se han asociado a defectos de tubo neural, como el mielomeningocele (salida de la médula espinal de la columna vertebral, alteración que produce parálisis total permanente); malformaciones cardiacas, defectos orofaciales, atresia intestinal y malformaciones en el tracto urinario.
Pero no existen conclusiones definitivas sobre la relación de algún antiepiléptico en concreto con determinada malformación, lo que es bien sabido es que la politerapia, es decir, tomar varios medicamentos a la vez, sí produce malformaciones.
En conclusión, probablemente un nuevo fármaco como la lamotrigina (Lamictal) ha dado un paso adelante en el tratamiento de la mujer embarazada con epilepsia, aparentemente manteniendo un buen control de las crisis con una reducción significativa de probables malformaciones.
Hoy en día se trata de evitar el ácido valproico y la carbamazepina durante el embarazo.
Si usted se encuentra en esta situación utilice sólo el fármaco que su neurólogo le indique como la mejor opción, evite la politerapia y lleve un control de los niveles del medicamento en forma mensual.
Pero sobre todo, es importante planear el embarazo con su médico tratante y desde el inicio tomar ácido fólico, todo lo anterior para prevenir alteraciones tanto en el feto como en la madre.
Todas las mujeres en edad fértil, incluyendo las que tienen epilepsia, tienen derecho a la maternidad, pero con responsabilidad.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Ramón Humberto Castro Ortega. Neurólogo Pediatra. Director General de Servicios Neurológicos Avanzados (NeuroCell) Hospital San José de Hermosillo. Tel/Fax 1090-526. Cel. (662) 138-0086 e-mail drcastro51@gmail.com
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
No se econtraron comentarios para esta nota.
Comentario: