Preparadas para la vida
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La depresión aqueja más a la población femenina, por lo que es importante saber cómo prevenirla, detectarla y atenderla
Hoy en día la mujer es el pilar en la mayoría de los hogares, y si cae en depresión, impacta a toda su familia.

Valentina Vladimírovna Tereshkova, cosmonauta soviética, fue la primera mujer de la historia en viajar al espacio a bordo del Vostok 6, en 1963.
Actualmente se han realizado investigaciones en las tripulaciones espaciales que se encuentran confinadas a vivir y trabajar juntas en cuartos cercanos 24 horas al día y a veces por meses enteros.
Pero todavía no se conoce cómo sería el comportamiento de un ser humano que viviera de manera permanente en el espacio, y que pudiera solamente visitar la Tierra por unos meses, ¿cambiaría la manera de percibir el mundo?
La mujer como género se encuentra en desventaja frente a uno de los trastornos psiquiátricos más comunes de nuestra época actual: la depresión.
Y a pesar de la abundancia de información, todavía muchas personas desconocen lo que es o la confunden con tristezas pasajeras que se quitan solas.

Estrés y encierro

Kanas, psiquiatra y profesor en la Universidad de California y del Hospital para Veteranos en San Francisco, ha estudiado la manera como los astronautas se comportan ante situaciones de estrés.
Este psiquiatra investigó primero en el programa de enlace entre el Transbordador Espacial y la estación MIR en los años 90. Estudió la conducta de los astronautas durante las misiones, cómo se comportaban cuando tenían varios días lejos de su “madre tierra” y cuáles eran los mecanismos que utilizaban para lidiar con el estrés de estar encerrados en un pequeño espacio con otros astronautas.
Piense usted en el espacio que tiene para convivir una familia que vive en departamentos pequeños o en cuartos y en cómo los espacios en las viviendas modernas se han reducido y han provocado en algunas personas susceptibles sensación de claustrofobia o trastornos de ansiedad.
Ya lo hemos observado en animales del zoológico, espacios muy reducidos afectan el estado anímico, por ejemplo en los leones enjaulados que van de un lado a otro, conductas que no tienen cuando corren libres por la selva.

Detonadores depresivos

Al estar en el espacio a bordo de una nave o en una estación, las personas se aíslan y trabajan bajo mayor presión. Estos descubrimientos son importantes, ya que podrían estar siendo aplicados en personas que comparten las mismas características de condiciones laborales en la Tierra (doctores, bomberos, grupos antisecuestros, etc.).
Ésta es la denominada ciencia básica del comportamiento de grupos, que se encarga de estudiar todo aquello que afecta a los humanos en cualquier ambiente.
Los astronautas deben saber manejar el estrés de mejor manera que el promedio de las personas comunes, ya que pueden enfrentarse a situaciones de riesgo como tormentas de radiación, basura espacial, la posibilidad de chocar, misiones encomendadas desde la Tierra.
Todo ello puede hacer que se acumule estrés y ser un disparador de trastornos del estado de ánimo, sobre todo los del tipo depresivo.
Los problemas que surgen en el espacio -mientras estas personas están encerradas a bordo de estaciones espaciales- pueden ser peores si los periodos de tiempo son mayores.
Por ejemplo, una tripulación rumbo a Marte podría estar fuera alrededor de tres años y en ese tiempo los astronautas estarían completamente aislados.
Cualquier problema psicológico que apareciera tendría que ser resuelto por ellos mismos, a menos que llevaran un terapeuta a bordo o recibieran asesoría desde la Tierra; otra complicación sería la administración de fármacos.
Tanto en el espacio como en la tierra, convivir con personas puede generar estrés, más si el ambiente de trabajo es tenso, las condiciones laborales están en desventaja o se trabaja bajo presión.
Tenemos entonces situaciones psicosociales que pueden actuar como disparadores de trastornos psiquiátricos como la depresión, y otras veces ésta puede aparecer sin ningún factor externo aparente.

Algo catastrófico

Dado que la depresión se da más en la mujer que en el hombre -en una relación 2:1- es conveniente informar las implicaciones que tiene para una mujer padecer depresión.
El hecho de ser mujer también la hace más susceptible a ser víctima de violencia en todas sus dimensiones (física, psicológica, verbal, económica, familiar, institucional, etc.).
En el caso de ser madre independiente, tener que trabajar para sostener una familia y además cumplir con el rol de ser mamá, para una mujer en esta situación, una depresión puede ser algo catastrófico, pues implicaría el tener que incapacitarse por semanas.
Para los hijos el tener una madre con trastorno depresivo implicaría probables afectaciones emocionales ya que la figura de la madre es muy importante como pilar protector, sobre todo en la infancia, y ver a su madre en un estado incapaz de ayudarse a sí misma puede deteriorarles la autoestima.
La depresión, además de afectar directamente a la persona que la padece, indirectamente también causa estragos.
La convivencia con la persona que padece el trastorno se hace difícil ya que la misma irritabilidad, síntoma de la depresión, puede alejar a los seres queridos, o el mismo rechazo a socializar -otro síntoma- aísla aún más a la persona que la padece.
Si el entorno familiar no entiende y no ve los síntomas como la enfermedad que es, puede caerse en querer motivar sin obtener resultados, pues un trastorno depresivo no se quita “echándole ganas” y esto agota todavía más al núcleo familiar.

Informar y capacitar

Si la depresión en la mujer va en aumento, es necesario que se incrementen también la información que disponible al público para su oportuna detección y los médicos capacitados para saber cómo actuar ante estos casos.
Así como a los médicos se nos enseña en la carrera qué debe hacerse con una persona que se fractura, y cómo una madre puede identificar cuando su hijo tiene algún hueso roto, también sería conveniente que tanto la población en general y médicos supieran el manejo no sólo de la depresión, sino de todos los trastornos psiquiátricos para referirlos a tiempo y darles un manejo especializado.
La mujer hoy en día, tanto si se encuentra en el espacio (mujer astronauta) o aquí en el planeta Tierra, está sometida a un mayor estrés, pues ahora la sociedad le exige cumplir con su rol de madre y la situación económica con frecuencia la orilla a tener que cumplir como trabajadora.
Una mujer moderna informada puede sobrellevar este tipo de contingencias y a diferencia de la mujer astronauta, aquí en la Tierra no está sola, cuenta con muchas opciones de ayuda profesional.


DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Eduardo Monteverde Maldonado. Médico Psiquiatra. Certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría Jefe del Servicio de Psiquiatría del HGE. Clínica del Noroeste. Consultorio No. 205 Tel. 212-1371. Cel. (662) 184-3333. drmonteverde@hotmail
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