Editorial

Edición: 122

El rol social de la mujer , algo muy difícil de ejercer


Desde el inicio de la humanidad, la mujer ha tenido que recorrer un arduo camino para poder, por un lado, participar en la sociedad y sostener su condición de madre y guía en el hogar.
El hombre, constitucionalmente más fuerte, se adjudicó las tareas que demandaban un esfuerzo físico mayor, lo que relegó a la mujer a otro tipo de labores teniendo que respetar el poder del más fuerte para entonces la vida de la mujer se limitó al cuidado de los hijos, tareas domésticas y trabajos manuales y artesanales; los derechos de las féminas eran limitados y por ende su participación social se mantenía restringida.
No fue sino a partir de fines de siglo XVIII que la mujer empieza a tener una relegada participación laboral, con derechos menores a los masculinos, y jornadas de trabajo mayores, para entonces la educación existente era exclusiva para los hombres. No fue hasta fines de siglo XIX en que algunas mujeres tuvieron acceso a educación universitaria y a participar en sociedad en ciertas áreas especificas. En esa época no se veía bien que una mujer trabajara y la expectativa de su rol en esos tiempos era que estuviera casada, tuviera hijos y se dedicara a cuidar el hogar. En los inicios del siglo XX y como resultado de los enfrentamientos bélicos, la ausencia de mano de obra masculina producida por las guerras da lugar a que la mujer ocupe un espacio en las fabricas y se incorpore de esta manera a la línea de producción de la misma manera que lo hicieran los hombres, y es hasta entonces hasta que los gobiernos reconocen los derechos de la mujer como persona en iguales condiciones que los hombres.
Actualmente, las estadísticas reflejan una mayor afluencia femenina en las universidades, abarcando todos los ámbitos profesionales ocupados habitualmente por los hombres.
El nuevo rol de la mujer en la sociedad ha modificado su quehacer en la familia, y algunos de sus miembros sobre todo los hijos aun no han podido adaptarse a las nuevas reglas del juego, por otro lado los modernos esposos aceptan cada vez más la posición que les exige la vida moderna y colaboran activamente con las tareas domésticas.
Sin embargo es muy pertinente puntualizar que la mujer es y será irremplazable en el gobierno de su hogar porque es ella quien reúne las características ideales para lograr la armonía necesaria en el buen funcionamiento de la difícil empresa que es sacar adelante una familia.
En la medida que la mujer desempeñe correctamente este rol les proporcionará a los hijos un marco de seguridad familiar que represente el espacio necesario para mantener un estado emocional equilibrado inalterable e ideal.
El hombre carece de características para cumplir adecuadamente con esta función porque es más racional y no se involucra emocionalmente, el puede realizar cualquier trabajo hogareño que representará para él solo un quehacer doméstico aislado sin ningún otro significado.
Es por eso que sostenemos que la mujer que se quiere casar debe asumir el gobierno de su hogar.

Mujeres en medicina

Es indudable que las mujeres han tenido aportaciones a la medicina a lo largo del tiempo pero analizar esto será motivo de otra editorial, pero la pregunta es ¿existe igualdad de géneros en la medicina? al respecto es de sumo interés lo publicado el 21 de agosto de 2004 en “British Medical Journal” motivado por entrevista a la profesora Carol Black, quien posiblemente sea la mujer médico que ha llegado a ocupar la más alta e influyente posición en la pirámide médica inglesa, como presidente del “Royal College of Physicians”; su trabajo científico lo ha llevado a cabo en Royal Free Hospital de Londres a cargo del departamento de reumatología, y es autora de un bien acreditado libro sobre esclerodermia.
La razón por la cual la entrevista con la doctora Carol Black ha levantado tanto interés y comentarios se debe a que ha expresado preocupación porque el aumento de mujeres en el ejercicio médico puede llevar a una pérdida de influencia y status de nuestra profesión.
En Inglaterra al igual que en México y muchos otros países el número de inscritos y por ende de egresados de las escuelas de medicina son del sexo femenino, lo que nos llevará a que en unos años tengamos más mujeres médicas en ejercicio.

¿Será esto necesariamente negativo para la profesión médica?

Desde la óptica de la doctora Black sí lo es y nos explica que en primer lugar son muy pocos los países donde la mujer ha alcanzado igualdad de oportunidades y empleos con los hombres. Ha pesar de que está ampliamente probado que intelectualmente las mujeres igualan y hasta superan al género masculino, aun existe una tácita discriminación genérica para un sinnúmero de puestos lo que da lugar a una evidente segregación sexual, la mujer en la mayoría de las naciones del mundo carece del status que se atribuye al hombre. Es por tanto validar la hipótesis de que una medicina donde las mujeres sean más numerosas que los hombres, es una profesión que verá disminuida su influencia y status en la sociedad´.
Si alguien quiere una prueba fehaciente de este hecho basta con estudiar el caso de Rusia donde las mujeres médicos son la mayoría y donde la profesión médica carece por completo de ambos, influencia y status.
¿A que se debe tan lamentable situación? Esencialmente a que la sociedad contemporánea se encuentra en un estado de difícil transición.
Algunos países como hemos visto y algunas profesiones como la medicina ya están logrando esa deseada igualdad genérica, pero mientras no sea universalmente alcanzada –y tardará muchos años, sin la menor duda- toda una profesión, la médica puede ser peligrosamente penalizada, como la da a entrever la Dra. Black por el solo hecho de adelantarse al común.
El artículo de BMJ termina diciéndonos “solamente cuando la brecha en la remuneración genérica en Inglaterra haya desparecido y la segregación de ocupación se haya minimizado, cuando las mujeres no tengan que elegir entre compromisos profesionales y poder profesional, quedará el status y el género finalmente desconectados”.
“El desafío de un verdadero feminismo – concluyendo- está en ver como logra la mujer de hoy armonizar debidamente su vocación femenina y materna con el aporte extraordinario que ella puede brindar a la cultura y a la sociedad”.

Dr. Jaime Castillo RamosPresidente de la Federación Médica de Sonora femeson@hmo.megared.net.mx