Editorial

Edición: 121

Heridas del Alma


En un reciente informe del fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF), observamos con tristeza que en 27 de los países más industrializados del mundo mueren cada año alrededor de 3 mil 500 niños menores de 15 años a causa de maltratos físicos y /o abandono, con lo que se evidencia que nuestra niñez mundial sigue estando desprotegida y se hace necesario que todos los gobiernos hagan conciencia plena para elaborar e instituir leyes en beneficio de nuestra población más desprotegida, nuestros niños.
Nuestro México es un país en vías de desarrollo fue incluido en este estudio que nos indica un promedio de 30 muertes anuales por cada millón de niños por cada año, superado por Portugal con 37 y aun por arriba de nuestros vecinos del norte quienes promedian 24.
Por desgracia, estos tres países –Estados Unidos, México y Portugal- exhiben también los niveles más altos de homicidios de adultos, y no dudamos que futuros estudios nos localicen en el primer lugar en este último rubro. Se advierte que la pobreza, el nivel cultural, el desempleo y las tenciones emocionales que estos producen acompañados por el consumo de alcohol y drogas son los factores asociados al abuso infantil.
En la Unión americana existen alrededor de 8 millones de niños que viven con padres drogadictos y uno de cada 20 está expuesto a las drogas aun antes de nacer.
En el 80% de los casos, los padres biológicos son los perpetuadores del maltrato seguidos por padrastros o por padres adoptivos, y en un alto porcentaje de estos casos también existe violencia intrafamiliar entre los cónyuges.
“Son cifras espeluznantes que requieren una atención especial y decisiva para acabar con ellas y evitar que los niños sigan siendo las victimas más inocentes de la tierra”.

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Problema en crecimiento Con el principal fin de buscar una solución al problema, se han tratado de acuñar una integral definición del mismo la más completa me parece la que menciona que el maltrato es cualquier daño físico o psicológico no accidental a un menor ocasionado por sus padres o custodios que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales, así como de negligencia u omisión que amenazan el desarrollo normal tanto físico como psicológico el niño.
Respecto a lo que se refiere a las agresiones psíquicas o psicológicas que dañan la integridad emocional del niño, éstas comprenden todo tipo de manifestaciones verbales así como actitudes que los humillan y degradan, pero esto no es lo más grave pues las heridas del cuerpo duelen pero tienden a cicatrizar, pero las heridas del alma tardan mucho más en sanar si es que sanan antes de que se acumule otra herida más, generando sentimientos de desvalorización, baja estima e inseguridad

personal los cuales mas tarde pueden manifestarse en violencia social, tal vez seres que en un futuro engrosarán las filas de los próximos secuestradores, sicarios o delincuentes que pudiéramos catalogar como sociópatas.

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Predomina la violencia El maltrato infantil es un problema social que tiene su principal origen en la célula de la sociedad que es la familia y seguramente dentro de esa misma célula debemos encontrar la solución. Mucho se ha hablado del manejo integral emocional y médico que se deberá continuar y vigilar por largos periodos tanto en las víctimas como en los victimarios, y también se ha escrito sobre fórmulas que puedan curar este mal social hasta el momento todas ellas ineficientes, pensamos que la sociedad en sí deberá buscar una cura social integral para tan penoso mal.
Vivimos en un mundo en el que predomina la violencia que no nos extrañe que esta se inicie en la familia pues es ahí donde suele manifestarse. La mayor parte de las agresiones a nuestros niños se da en el hogar y se inicia con el malinterpretado derecho de corrección tan utilizado por nuestros ancestros y que nosotros debemos hacernos responsables para no seguir incubando en la sociedad ese fenómeno tan desastroso y responsable a la vez de diversas anomalías sociales.
A pesar de que en los últimos tiempos estas conductas han sido condenadas por constituir algunas de las formas de violencia más comunes en las sociedades, todavía miles de niños sufren maltrato físico, psicológico y sexual.
La familia es y debe considerarse como la institución más compleja y la más importante para las sociedades, su unidad funcional, su célula, por lo tanto lo que suceda dentro de estas células influye positiva o negativamente tanto en el ser que se forma como en la sociedad que lo alberga.
Todos los pueblos cimientan su futuro en las generaciones jóvenes que instruidas en forma adecuada y educadas de una manera integral serán el nuevo sustrato y a la vez sustento de una nueva conciencia social y humana, que es el único camino hacia el desarrollo y la paz social en los países y en todo el mundo.
Tomemos el reto para sembrar en nuestros hijos y nietos estos esenciales conceptos.

Dr. Jaime Castillo RamosPresidente de la Federación Médica de Sonora femeson@hmo.megared.net.mx